artículos y cuentos inéditos desde el exilio intelectual brasileño
Will continue tomorrow, more or less, cousin...
Udonge nació en Tui: el oeste, el metal, el otoño, la tercera hija, el lago; el Tigre Blanco. Nació en el atribulado y esperpéntico País del Rey Mono, un Año de la Liebre, a la Hora de la Serpiente, mientras la Luna transitaba por Piscis; su ascendente lunar, es o fue, el Jabalí. Al igual que Joseph Conrad, navegó por Oriente y Occidente. Siendo todavía muy joven leyó a los maestros taoístas Lao zi, Zhuang zi y Sun zi, sin desdeñar jamás a Esquilo, Shakespeare, Nietzsche, Rilke y Arthur Rimbaud. Durante sus incontables viajes: por aire, mar y tierra, se cruzó con mujeres de todas las razas; sus enemigos: numerosos como las incontables estrellas, no desmienten, que enraizara su estirpe en cepas de todos los colores. Empedernido y sospechoso solitario, al igual que Zarathustra, siempre navegó contracorriente, desdeñando con sarcástica ironía, mandarines y mandarinatos, urdidos a la espesa y opaca sombra de los dudosos filántropos de su época, onanistas del comercio justo, que ordeñaban inocentemente el manubrio de la senil estulticia europea, hasta agotar el vigoroso caudal del pensamiento occidental. De su muerte, cómo sucedió con la de su sosia, Licaón el Etíope, casi todo es fábula. Algunos viajeros ilustres la ubican en el lago Tana, ahogándose en su agua mercurial, mientras navegaba por la fétida y sombría corriente egipciana, tratando de descubrir la estrella de Isthar y el cuaderno de Thoth, tratando de encontrar la palabra secreta de Hiram y de rescatar de las turbias aguas del Nilo Blanco, el miembro perdido de Osiris y el misterioso velo de su hermana-esposa: la gran diosa Isis. El oráculo chino Yi Jing, menos ambicioso, la situaría en Chen: el este, la madera joven, la primavera, el primer hijo, el trueno; el Dragón Verde....
Udonge, Spaniard, 55 years old, four kids, unmarried, exteacher, exsailor, traveller-fellow hanging around the world for years, do not beleive in God, do not have cat, dog, dogmatic ideas, watchtimer, silver ring, car, tv set, some money in my account bank number... Usually, I never read silky-silly newspapers and so long... I wrote a lot of clear up books in my life, a very long time ago..., but most of them still remain untitled and unknown. I am a hungry and hurt painter too, Haboku with Japanese influences and lights. I do not have nothing at all, but I got myself in the darkness mirrow of my failure... I am a solitary sailor; I am a "Dark Horse"...; I am nowhere man and nothing else... I like to be an unknown fellow, because I love a lot to be nowhere man. That´s all news folks! Do not make mistaken about him! You must never make silly psicological portrait of him! He is joking all time against him! Good luck, cousin...
Udonge was born in November 8th 1951, in the crazy, foolish and lunatic fishing village of The Grove, Spain... For years joined cargo vessels drifting as Radio Officer around the Seven Seas: China, Japan, America, South America, Middle East, Africa, Caribbean Sea... In the year 1976, when Franco die, he was sailing across the Mozambique Channel, South Africa and Mauritien Island; some years later in February 23rd, his Norwegian vessel "Germa Dolphin" still anchored at Cork drypier unloading iron mineral from Hamburg.
Udonge against the Prisa and Planet Empire...
..., ambiciosas y ladinas jineteras planetistas y prisistas, marujonas pesebristas de la hipócrita civilidad, trepadores zaburreros, untados onanistas políticamente correctos, libelistas a sueldo gubernamental, plumillas mercenarios de la "Operación Nécora" a final de mes, mediocres y acomodados intelectuales putrefactos, envenenadores profesionales de conciencias laxas a ras de suelo, cainitas manipuladores seristas, idólatras interesados del imperio polanquiano, bufones del régimen juancarlista, adictos al bobalicón Rey Mono...Continuará, con o sin permiso de Polanco, Lara, el ungido Vaticano copista ...
Libros escritos por Udonge
AntologíasEl velo de Isis: (recopilación de artículos sobre O Grove)
Antología personal de literatura oriental
DiariosDiarios: 1995-2005
Diario de bitácora: (autobiográfico)
Novelas cortas
El arce
Obscuro sueño de Jesús
La canción secreta de las ballenas árticas: (primer premio Lueiro Rey 1993)
De la estirpe de Ahrimán: (segundo premio Lueiro Rey 1992)
Los hermanos Burton
La concubina de mi amante
Novelas largas
Platón el alquimista: (trilogía del Doctor Faustus I)
La Vía Láctea: (cuarteto novelístico Europa-Brasil)
El Dalang: El marionetista
Tachikawa
Poemarios
La novia roja del samuray
Ariadne y Europe: Blonde on Blonde
Radio-teatro
Groveville: (guión radiofónico)
Relatos cortos
El tren de los seres imaginarios: (narraciones sobre trenes)
El tiempo de los hashishis: (narraciones cortas)
Los argonautas: (miscelánea, reportajes y relatos marinos)
El juego de la nube y la lluvia: (publicado en Ediciones la Tempestad-2005)
Teatro
Doctor Faustus II y III Viajes
Un invierno en Marienbad: (viaje literario por Austria, Italia, Checoslovaquia y Hungría, al final de la década de los ochenta)
Nam Khong Monogatari I y II: (un viaje de Udonge por Indochine y el Reino de Siam, narrado al estilo japonés)
Libros Portfolio
Ayuthaya-Wiangchan: The last emocional voyage of Udonge Vendido, Sold out
Huang shu: El libro amarillo
Paulistanias
Udonge: Imaginary flowers Vendido, Sold out
Contraportada inédita para el libro "El juego de la nube y la lluvia"
El juego de la nube y la lluvia, comenzó a gestarse en una dársena del puerto guayanense de Paramaribo, en las espesas jornadas de la antigua Guayana Holandesa; en el largo, cálido y sangriento verano del 74, dos años antes de la independencia. En el hoy actual Suriname, descubrí por primera vez el verdadero aroma de Oriente, más allá del budismo Zen que destilaban los textos del filósofo contracultural californiano Alan Watts; de las admirables narraciones indias de Kipling en Plain tales from the Hills; de los elípticos textos taoístas de los filósofos Lao zi y Zhuang zi; de la música embriagadora de Ravi Shankar, Miles Davis y John McLaughlin; del intemporal Arte de la Guerra, escrito hace varios miles de años por el venerable maestro Sun zi, (sabio y escurridizo estrategos, al que por cierto nunca leyó el cuáquero evangelista Mr. Bush);estas imbricadas y sugerentes narraciones marinas tan perfumadas de orientalismo, navegaron durante incontables años a la deriva, mucho más allá de la imposible ciencia hermética que destilaban sobre mí los hexagramas del Bagua y los acertijos laberínticos del insobornable Yi Jing.Lo escribí entre pirañas brasileñas, anacondas venezolanas y taimados carcamanes gallegos; lo redacté a bordo de nada recomendables navíos liberianos, chipriotas, griegos, panameños..., que surcaron siete mares órficos y vastos océanos de penumbra: desde Oriente a Occidente, naufragando en repetidas ocasiones frente a la altura de Capetown, La Habana, Islas Mauricio, Islandia, Tierra de Fuego...
El juego de la nube y la lluvia fue en muy buena parte gestado en los honky tonk lagoon sureños de Nueva Orleans, Texas City, Houston, Mobile y Freeport; redactado en los umbríos cafés portuarios de Lisboa, Génova, Amsterdam, Hamburgo, Cork y Amberes; também na A Cobra Zarca: um buzo muito diambado do Río de Janeiro; escrito entre ráfagas de torrencial lluvia monzónica desplomándose en el Chor Bazar de Bombay, felizmente rodeado por inquietantes bandidos kapalikas y ojerosas cortesanas kashmiris; el cuento chino Río Amarillo fue hilvanado a bordo de una deslustrada fanchuan thai fondeada en el río Cha Praya a su paso por Bangkok; finiquitado muchos años después, en las incendiarias madrugadas barcelonesas de Karma, Colón Jazz, Bar Marsella, Pastis, Minotauro...
Otras mil primaveras han más para el honorable cuentista Pu Songling y su impagable Tales of Liaozhai, todavía por verter directamente, del pu tong hua -chino mandarín oficial-, a la recia y hermosa lengua cervantina.
CHAPTER TWO
O Grove: en busca del tiempo perdido
Nota del autor: El presente artículo fue editado en el "Faro de Vigo" el día diez de septiembre de 1989, ganando un mes más tarde el "Premio Periodístico Festa do Marisco 1989", convocado por el Ayuntamiento de O Grove. El jurado estaba constituido por Gonzalo Torrente Ballester, Manuel Lueiro Rey e Hipólito de Sá.
Andrés estaba como ausente, perdido en la ensimismada contemplación de la dársena vacía del puerto holandés de Rotterdam. Sentado en la popa del mercante, montaba la guardia de cuatro a ocho de la madrugada. Sus ojos, de un gris metálico, observaban con indiferencia el prolongado silencio de un mar brumoso y un cielo plomizo. Una lluvia fina y menuda se iba depositando sobre los muelles, las grúas y los barcos que esperaban el despertar del nuevo amanecer otoñal para continuar nuevamente sus faenas portuarias. LLlevaba trabajando de contramaestre en la compañía holandesa hacía más de diez años. Acababan de llegar del Golfo de México con maíz, de Nueva Orleans, y en sólo veinte horas de descarga, el buque quedaría liberado para de nuevo surcar el Atlántico y comenzar así otra nueva singladura. Para combatir el húmedo y desapacible frío del amanecer de Rotterdam, Andrés extrajo del bolsillo del chaquetón una botella de petaca llena de caña blanca. Aquel mañanero trago de oruxo le quemó las entrañas y le hizo recordar precipitadamente la fecha en la que se encontraba; allá, en la borrosa distancia oceánica, en una pequeña villa marinera llamada O Grove celebraban ese mismo día a Festa do Marisco. El lingotazo de aguardiente, además de servirle para caldearle los huesos entumecidos por la humedad fluvial, también le servía para estimular su imaginación, y mentalmente, a través de la bruma del amanecer norteño, lentamente fue trasladándose de forma melancólica al encuentro de las dormidas raíces de su lejana infancia. Aquel mismo otoño cumpliría los cuarenta años; atrás, muy atrás quedaba su niñez salpicada de salitre, de orballos grises e imperecederos, de múltiples vivencias, de dispersas imágenes que lo ataban al pasado, a la geografía de los sueños para refrescarle la memoria de un tiempo perdido. Le hubiera gustado entornar los párpados, y nuevamente encontrarse en la playa de Rons, allí en el mismo lugar donde por primera vez en su vida contempló el gran circo del mundo con los ojos llenos de asombro.
En una de aquellas herrumbrosas casas de marineros había nacido entre el cotidiano rugido de las tormentas y el silencioso ruido de la lluvia gris enmarañada de hastío. Vívidamente se vio, se reconoció caminando descalzo sobre la arena mojada, sobre las piedras rojizas, sobre los campos de maíz. Nuevamente sintió en su cansado cuerpo, el tumulto de las olas, la fragancia de la tierra oliendo a salitre, a algas marinas, a conservas en salazón. La habitación donde dormía miraba hacia la mar glauca, ambarina y opalescente de Galicia; ese mar a veces triste, a ratos cruel, pero casi siempre justo y equitativo con los marineros que lo frecuentan en el día a día de la pesca de bajura. Andrés recordaba su habitación oliendo a mar y manzanas ; recordaba el gemir del viento, el estampido de las mareas barriendo la playa preñada de algas marinas; los encorvados cuerpos de las mujeres vestidas de negro, de las ameixeiras, arrancando de los arenales de Rons su incomparable marisco, sus deliciosos vivalvos, tan apreciados dentro y fuera de Galicia.
Su vida siempre había estado vinculada al espíritu del mar. Su abuelo había sido pescador de bajura, desde los siete años, hasta los ochenta. Ahora, entre las brumas del tiempo, apenas recordaba el perfil de su rostro y la geometría de su cuerpo, sin embargo recordaba su dorna Anduriña, el ruido de su tos, y la lluviosa mañana de mayo en que se alejó para siempre de su casa de Rons, en pos de los horizontes perdidos de la muerte. Andrés tenía entonces ocho años y no comprendía muy bien el significado de la palabra ausencia, pero la muerte del viejo polveiro cambió muy pocas cosas en la rutina de su casa. La abuela continuó desgranando maíz, cuidando el cerdo y las gallinas, friendo el pescado para la cena, mientras su madre se pasaba el día y la noche trabajando en la fábrica de pescado de Rons. De su padre, a veces les llegaban cartas con sellos extraños y pintorescos; cartas breves y lacónicas que apenas acertaban a describir la ausencia, la infinita soledad de los bancos de Terranova donde faenaba la mayor parte del año, al igual que muchos otros marineros de la villa, en la pesca de altura, a bordo de un bacaladero de una compañía de Vigo. Por las tardes, acudía siempre nervioso e impaciente al peirao de Rons a esperar al abuelo que regresaba en su Anduriña cargado de sargos, pintos, rodaballos, rayas y congrios que la abuela metía en la patela para después ir a vender a la antigua plaza, a las cinco de la tarde, mientras en la lonja subastaban el marisco y el pescado fresco del día. Pero lo que mejor recordaba Andrés con especial énfasis y desconcierto era a sus antiguos maestros: extraños personajes, seres variopintos, como salidos de una novela esperpéntica de Valle Inclán. No podía dejar de recordar a Manolo O´porto, pues allí en su guarida había aprendido a emborronar las primeras libretas. Tampoco podría olvidar a Manolo O´coxo, o el atroz hacinamiento que se vivía y respiraba en aquella inhóspita habitación transformada en escuela que servía de aula donde pasó la mayor parte del tiempo escondido bajo los decrépitos pupitres de madera cariada, y la otra parte del tiempo correteando sobre las lombas de arena que había frente a la escuela. Con los años, otros maestros no menos siniestros, tan peculiares como Al Capone, o Pexego, verdadero caballo de Atila de toda una generación de mecos, que crecieron marcados físicamente y psicológicamente por la larga sombra de tan abrupto personaje; quizás, a pesar de todos los atributos en contra, de toda aquella épica raza de educadores, hijos exclusivos de una sórdida época de postguerra , quizás, el más humano fuese Don Francisco O´ nervioso, que a pesar de su tartamudez, su joroba, su babeo permanente y sus incontrolables ataques epilépticos fuese el menos grotesco y bárbaro de aquella recia y sanguinaria estirpe de educadores del franquismo.
Pero la infancia para Andrés fue algo más que la nefasta sombra de aquellos pobres tullidos de cuerpo y espíritu, cuya máxima era : la letra con sangre entra. La verdadera vida para Andrés no fue precisamente la escuela; la plena existencia eran los juegos, los amigos, las hogueras de San Juan, los paseos por el muelle, las sesiones de cine dominical en O´ Marino y Besada, las plácidas tardes de pesca, las conversaciones a media voz en los bancos del Ayuntamiento, las historias que escuchaba en la barbería de Juan Costa y Marcial, donde los marineros que faenaban en la mercante extranjera relataban sin cesar sus aventuras eróticas con las rubias amazonas de Escandinavia. Allí, en aquella pequeña y sucia barbería, cuyas paredes eran insuficientes para albergar más fotos del Real Madrid, su mente se fue poblando de fantasías, de meridianos y paralelos, de islas exóticas atiborradas de mujeres ardientes, de mil y una historias de náufragos y latitudes bajas. La barbería de Marcial y la taberna de Chapeliño fueron precisamente los dos locales donde Andrés decidió convertirse en tripulante de la marina mercante, recorrer el ancho mundo, y algún día regresar a su propia Ítaca, y también él, tener sus propias aventuras que narrar, como las historias que escuchaba ensimismado en boca de los viejos marineros, que perdieron primero en su adolescencia la guerra de Cuba, y después en su madurez, la guerra civil española, después de naufragar en la Patagonia, en Terranova o el cabo de Buena Esperanza. En la taberna de Chapeliño, justo al lado de la barbería, en las mañanas de vendaval, todo era tumulto y voces roncas, olor a tabaco de picadillo, y tazas de vino ácido volando sobre el mostrador. En el año 1963, cuando se celebró por primera vez a Festa do Marisco, las fuerzas vivas del franquismo, es decir, el galeno, el cura, el alcalde, el comandante de marina y el farmacéutico, montaron su particular cuchipanda gastronómica al amparo de la taberna O´ Combatiente- todo un nombre cargado de simbolismo -. Para la chusma emigrante, el populacho marinero y demás parroquianos, el cabecilla de los municipales, un enjuto andaluz que chapurreaba el gallego con acento ruso, ordenó a sus hombres instalar frente a la barbería una improvisada mesa a base tablones y bidones viejos de gasoil marino, cubriéndola con una lona para protegerse de la lluvia otoñal. Por aquella estrafalaria carpa desfilaron personajes tan queridos y entrañables como Padín a la Horca, Carmen a Cuancha, Luisiño o Rato, Tipona, Jota Jota Perkins, Peteleiro, Majató, Canú, Ratombé, Maruxa a Soca, Josefá, sin olvidar a los gitanos de Confín, capitaneados por un enigmático y misterio personaje, un superviviente de la raza milenaria de los coptos y de las matanzas del río Nilo, capaz de soñar en siete lenguas muertas, amaestrar gatos salvajes y leer el destino humano gracias a sus estudios de quiromancia.
Aquellas primeras orgías gastronómicas eran gratis; el vino se servía directamente de las garrafas y damajuanas trasegadas con sabiduría en la trastienda de la taberna Villajuanita. En el ambiente sedicioso y jaranero ardía un abigarrado aire de francachela y glotonería popular, ya que todos los convidados eran mecos, y no foráneos. En los años posteriores, las cosas se fueron normalizando. Agraciadas mozuelas, ataviadas con el traje típico, esperaban a los pupilos en Ardia para entregarle a cada coche una bolsa de marisco cocido, como recuerdo de su estancia en O Grove.
Así como a Festa do Marisco fue adquiriendo un aire menos enxebre, populista y local, desaparecieron las bolsas de marisco, y aquel entrañable festejo que comenzó siendo una fraternal comilona marinera, se transformó en una significativa fiesta gastronómica de ámbito nacional, fiesta gastronómica de ámbito nacional dejando en el camino su enorme encanto primitivo. Andrés quería de cualquier manera seguir conservando en su memoria el sabor y el aroma de los primeros años. En las jornadas anteriores a la misma, su padre lo llevaba con él a levantar las nasas. Nécoras, camarones, lubrigantes, centolla y camarones adornaban todos los otoños e inviernos la patela familiar que la abuela subastaba en la lonja o vendía directamente en bares y restaurantes. En aquellas jornadas de la tibia otoñada se respiraba el aroma del laurel, ese inconfundible olor que inundaba su hogar, mientras el marisco se cocía en una gran olla de cobre. Todos los años, su padre habría unas botellas de albariño y se repetía el mismo ritual de siempre: una gran mesa llena de marisco recién cocido, el trajín de las horas, el pausado murmullo de la lluvia; por doquier, el calor del roble ardiendo en la lareira, el desparpajo del padre empinando el codo, la rara elocuencia de su madre, mientras el vino tinto de Barrantes manchaba los manteles, en el lento y gozoso nadir de las horas. Como entrante tomaban ostras con limón, almejas a la marinera, sin olvidar las navajas a la plancha. Después venían los camarones fritos, las nécoras recién cocidas oliendo a laurel, para cerrar con la centolla, la gran dama que indicaba el momento culminante. Más tarde, siempre tenían pulpo curado o a la feria, caldeirada de maragota y raya; a continuación empanada de anguila, y para rematar, una fenomenal tartera de carne asada que la abuela sabía adobar como nadie. De postre: manzana asada de la huerta, regada con vino blanco y canela, sin olvidar las exquisitas filloas rellenas de mermelada de mora. Finalmente, café; café de pota, bendecido con varios tipos de licores que preparaba la tía Clotilde.
Aquellos sabores y olores de la infancia estaban dentro del aguardiente que Andrés acababa de beber. De forma repentina, en cuestión de segundos, todo el paisaje de su infancia y su adolescencia habían desfilado ante sus ojos. Esbozó algo parecido a una sonrisa heroica, al ponerse en pie, y caminar por el alerón de estribor. Estaba amaneciendo en el puerto de Rotterdam. En su ajetreada vida había visto muchos amaneceres, en diferentes partes del planeta, sin embargo, en aquella brumosa mañana sentía una imperiosa necesidad de dejarse arrastrar por la nostalgia y los innumerables recuerdos que lo ataban a su villa natal. La noche anterior había estado bebiendo duro en la cabina del engrasador. Marcelino era de Cambados. Hablaron con nostalgia de sus pueblos, de sus paisajes del alma, de sus vinos y sus mariscos, bajo el poderoso influjo de la ginebra holandesa. Andrés encendió un pito de tabaco negro, y apoyó un brazo en el costado del barco. Soñador, se imaginó a sí mismo correteando por A Lanzada, cómo cuando tenía quince años. Se vio caminar por los pinares de A Toxa, cuando todavía la especulación urbanística no había destrozado su glauca vestimenta. Recordaba aquellos paseos juveniles, sentado en los pinares cercanos al desaparecido campo de fútbol, contando en círculo sus primeras experiencias amorosas. Tumbarse sobre el esplendor en la hierba, observar como los rosáceos cirros eran molinos de viento en medio de la gran tormenta cósmica. La tierra vibraba a su alrededor, y todo le parecía hermoso, eterno, insensible al paso del tiempo. Sin embargo, durante su última visita a la isla, experimentó una triste sensación de opresión y abandono, al observar aquel trozo de tierra verde de su infancia, mancillada por la brutal especulación de los últimos años. Para Andrés, algo se había perdido y marchitado de forma irreversible, al ver con ojos del pasado, el destructivo sendero del joven dios plástico, envuelto en atributos de modernidad. Cerrar por un sólo instante los ojos, y volver a sentir el ritmo del tiempo perdido, para volver a recobrar después en la memoria, la virginal belleza de las horas floridas, como cuando los arenales de A Lanzada eran simplemente dunas donde la quimera de los sueños hacía brotar del corazón de la tierra, la llamada del océano, bajo un eterno monólogo de arena, lluvia y viento. Lo que más añoraba precisamente Andrés de O Grove, eran precisamente esas imágenes que ya sólo existía en su personal búsqueda del tiempo perdido, pues la mayoría de los paisajes de su infancia, hacía años que fueran demolidos. Ahora, ya sólo le quedaba la memoria, el alba y el crepúsculo, la bajamar y la pleamar, el olor de las algas, el color esmeralda de la mar en la playa de A Lanzada cuando sopla el nordés, los atardeceres rojizos de Rons, la fragancia del limonero en las huertas de Lordelo, las tardes de pesca en el peirao de Meloxo. Para el melancólico marinero en aquella fecha tan señalada, los verdaderos tesoros de O Grove residían precisamente en todos aquellos incomparables momentos cuando se sentaba a la orilla del mar, viendo el reflejo de sus propios sueños, bailar al ritmo de las adormecidas algas marinas.
Toda aquella poesía intemporal era para él como un gran poema sinfónico, esculpido en la piedra, la lluvia, el fuego, el viento...
CHAPTER SIX
Miscelánica sobre pintura china y japonesa
Algunos datos históricos sobre las dinastías Song del Norte y Sur-Año 907: caída de la gran dinastía Tang
-907-960: Wu Tai Shih Kuo-Las Cinco Dinastías
-960: dinastía Song del Norte
-960-1279: dinastías Song Norte y Sur
-Pueblos no han se apoderan del norte chino e implantan sus propias dinastías
-918-1125: dinastía Liao
-Hsi-hsia
-Chin
-Mongoles
.Manchúes
-El Reino de Chin, primero conquistó Liao y después atacó a los Song del Norte, con capital Pien Ching (Kai-feng) destruida en 1126 por los Chin, etnia norteña no han
Chan chitu (pintura Zen)
-Estilo sencillo, libre y anti-icónico no profesional
esional, exento de ambiciones estéticas relevantes
-Chih Weng: Song del Sur
-Shih Ke
-Yin To-lo: Iniciación al Zen, la Naturaleza y el paisaje (dinastía Yüan)
-Kuan Tung: paisajista
-Li Cheng: paisajista
-Fan Kuan: paisajista
-El filósofo taoísta Zhuang Zi escribió: "Cada cosa, por su propia nturaleza, es lo que es, sin saber el porqué".
-Seshu Toyo: (monje pintor japonés 1420-1506 seguidor de la escuela chan china po-mo)
-Ma Yüan: (1190-1229)
-Mu Chi: (1210-1275)
-Hsia Kuei: (1180-1230)
-Liang Kai: (siglo XIII)
-En el estilo Chan po-mo (haboku en japonés) el tema paisajístico aparece como un boceto pictórico para desarrollar una idea intelectual, ya que es evocativo para el autor y sugestivo para el espectador y, así aparece uno de los cánones fundamentales de la pintura haboku: ha de ser principalmente anotación intelectual y literaria; no debe recitar con voz profunda, sino narrar en voz baja y con raras palabras. Los trazos del picel, en su soliloquio acromático, son maravillosos. Tan pronto pasan de un fortissimo a un pianissimo.
-En estos paisajes es fundamental el color, el famoso color de la tinta china, a decir de los autores y críticos chinos, posee en su ligereza, en su veladura de plata antigua y en la vitalidad del claroscuro, los cinco colores
Chan po-mo (haboku en japonés): pintura a manchas o salpicaduras
-Representar el espíritu del artista, no del objeto pintado. Estilo expresionista cercano al lirismo subjetivista
-Paisaje de corte onírico marcadamente monocromático
-Budismo Zen (paisaje interior)
-Diferencia entre apariencia y la verdad última de las cosas (objetivo final)
-Entornos confusos a manchas con grandes vacíos tonales
-Haboku (técnica pictórica japonesa a manchas sobre papel húmedo similar al Chan po-mo chino)
Kuo Hsi, pintor y ensayista dinastía Song del Norte escribió: "La poesía es una escritura sin forma; la pintura es una poesía con forma".
El nacimiento de la pintura culta estilo wen jen hua en la segunda mitad del siglo XI
-Estilo pictórico practicado durante la dinastía Song del Norte por los intelectuales chinos no profesionales
-Shih tai fu- mandarín nacido al amparo de la dinastía Song del Norte
-Su Shi, Su Tung-po, Su Dongpo: (1036-1101, poeta, calígrafo y pintor wen jen durante la dinastía Songe del Norte, escribió acerca del nuevo estilo pictórico: "Discutir acerca de la mímesis de la Naturaleza es verdaderamente infantil".
-Unión espiritual de poesía, caligrafía y pintura
Pintores de estilo wen jen hua durante la dinastía Song del Norte y Sur
-Su Shi
-Wen Tung
-Mi Fei: sentido volumétrico y atmosférico
-Shen Kua
-Li Tang: (Song del Sur, paisajista) similar a la técnica pictórica empleada por el francés Cézanne
-Ma Yüan: (Song del Sur, paisajista del vacío) estilo poético-lírico y trasposición del lenguaje poético al pictórico-figurativo con ensoñaciones oníricas y abstración del pensamiento
Wen-yen-hua: estilo pictórico practicado por los intelectuales chinos no profesionales, destacando entre todos ellos el poeta, calígrafo y pintor wen-yen-hua, el célebre maestro Su Shi (1036-1101 dinastía Song del Norte)
Wen-jen: literato
Wen-jen-hua: pintura de los literatos
Xie hua: escribir una pintura y pintar un libro
Su Shi-Su Dongpo, escribió lo siguiente acerca de Wang Wei, poeta, pintor y calígrafo de la dinastía Tang: "En cada poema de Wang Wei hay una pintura y en cada pintura un poema".
Temas favoritos de la pintura culta wen jen hua
-Pinos
-Bambúes
-Ciruelos (mei)
-Orquídeas (lan)
Ma Yüan (1190-1229 dinastía Song del Sur): estilo lírico-poético con intercambio del lenguaje poético al lenguaje figurativo, especialista en paisajes oníricos interiores
Seshu Toyo (monje pintor japonés 1420-1506). En el estilo Chan po-mo (haboku en japonés) el tema aparece como un boceto intelectual ya que es evocativo para el autor y sugestivo para el expectador y así aparece uno de los cánones fundamentales de la pintura haboku: ha de ser principalmente un boceto intelectual y no debe recitar con voz profunda sino narrar con voz baja y con raras palabras. Los trazos del pincel, en su eterno soliloquio acromático, son maravillosos, a base de tinta china negra rebajada
Wang Wei (poeta y pintor Tang precursor del estilo Chan po-mo)
-La pintura ideal no se encuentra nunca acabada, sino en la mente del espectador
-El verdadero arte pictórico debe resaltar por encima de su virtuosismo técnico, no el objeto representado, sino el verdadero espíritu del artista, a través del elemento chi (soplo cósmico)
Pintores célebres de la escuela Chan po-mo (haboku)
-Mu Qi (1210-1275)
-Liang Kai
-Ma Yúan (1190-1229)
-Hsia Kuei (1180-1230)
Arte mayor
-Poesía
-Caligrafía
-Laúd (Qin, Chin)
-Pintura wen jen hua no profesional
Artes menores
-Escultura
-Grabado
-Arquitectura
-Música de los instrumentos vulgares
-Se es competente en materia poética, pictórica y caligráfica en la medida que se es un hombre de bien (actividades del intelecto practicadas por artistas no profesionales
Vocabulario chino-japonés y terminología pictórica
-Monocromía
-Mahayana: budismo del norte
-Dhayana: meditación en sánscrito
-Apriorístico
-Genético
-Menético
-Zazen: meditación en japonés
-Zendo: sala de meditación
-Keisaku: bastón para golpear en la espalda a los monjes que se duermen durante la meditación
-Ogane: campana monástica japonesa
-Haiku: poesía Zen japonesa
-Bodhi: sabiduría, conocimiento
-Poliomanía: pasión por viajar
-Yamato-e: pintura japonesa
-Kara-e: pintura china
-Haboku: pintura a manchas en japonés
-Chan po-mo: pintura a manchas en chino
-Kakemono: objeto para arollar en japonés
-Chuan: rollo en chino
-Chuan wu: objeto para arrollar en chino
-Chan: meditación en chino
-Zen: meditación en japonés
-Satori: iluminación es japonés
-Bi: pincel en chino
-Mo: tinta en chino
-Shui mo hua: pintura de tinta y agua
-Po-mo: salpicadura, mancha
-I-pin (i-ke): estilo pictórico fuera de la norma, estilo pictórico de vanguardia y rupturista con la anterior pintura realista de la dinastía Tang
Shi tai fu: el intelectual mandarín aparece durante la dinastía Song del Norte
Evolución crítica de la pintura china-Chan Yen-Quan: teórico conservador
-Chu Ching-Hsüan: teórico renovador
-Huang Hsiu: teórico renovador
-Las nuevas teorías pictóricas de Ching Hao se alejan de los postulados clásicos de la anterior dinastía Tang, cuyos pintores imitaban a la naturaleza, a través de la estética realista tradicional
-Diferencia entre apariencia y la verdad última de las cosas (objetivo final)
-La Naturaleza captada solamente por su elemento externo muere, y no puede considerarse una obra de arte en sí
Aspectos teóricos renovadores-Eliminación de la pintura lineal clásica
-Entornos confusos a manchas, con grandes vacíos tonales
Algunos aspectos teóricos del Chan po-mo sin pincel-a). Rociar sobre el papel Hatsuboku (técnica pictórica japonesa
-b). Arrojar la tinta sobre el papel o seda una vez humedecidos para crear imágenes abstractas haboku (técnica pictórica japonesa
Movimiento pictoricista europeo-Leonardo y la Escuela veneciana
-Leonardo escribió su Tratado de pintura, donde ahonda en el conocimiento del sfumato y el claroscuro, en oposición al estilo de Florencia, de estilo clasicista
-Tiziano
-Velázquez
-Rembrandt
-Giorgione
-Goya
-Turner
-Delacroix
-Enlazando con el impresionismo, el expresionismo y la abstración (Tàpies)
-Sfumato leonardesco
Escuela paisajística norteña-Kuan Tung
-Li Cheng
-Fan Kuan
-Características: fuerte influencia del pensamiento filosófico Chan-Zen
-Estilo shan-shui
-Estilo hua-niao
-Kuan Tung: (siglo X, Song del Norte)
-La espera del paisaje (naturaleza desnuda, cósmica y telúrica) desolada y austera
-Li Cheng: (Siglo X Song del Norte)
-Perspectiva horizontal del río Amarillo
-Paisaje invernal y desolado
-Perspectiva vertical (montañas grandiosas)
-Viaje por montañas y gargantas
-Paisaje con pinos (vacío)
-Fan Kuan: (siglo X Song del Norte)
-Paisajes interiores (meditación Zen)
-Estilo realista-idealista (captar el espíritu de la verdad)
-Kuo Hsi, pintor y ensayista Song del Norte, escribió: " La poesía es una pintura sin forma; la pintura es una poesía con forma".
Escuela paisajística meridional-Tung Yüan
-Chü Jan
-Paisajes brumosos e impresionistas
-Tung Yüan: (Song del Sur)
-Paisajes brumosos otoñales cercanos al impresionismo
-Estilo realista-idealista
-Paisaje de Hsiao-Hsiang
-Esperando la barca
-Invierno en la ribera
-Chu Jan: (Song del Sur)
-Montañas cubiertas de pinos
-Buscando inspiración en las montañas de otoño
Pensamientos filosóficos Zen-"Si el Buda obstruye tu camino hacia la verdad, mátale".-Lin Chi, maestro chan chino
-El monje-pintor chino Tao Chi escribió: "Las cosas tal como son, dejándolas pasar por la mente sin dejar huella".
-La meditación Zen debe captar la unidad con el mundo y no una vía para escaparse de él, por eso los ojos no deberán estar nunca enteramente cerrados
-El melocotón como símboolo de la sensualidad
-El árbol del Bodhi
-La capacidad de la mente es tan ilimitada como la del espacio. No es redonda, ni cuadrada, ni grande, ni pequeña, ni buena, ni mala ya que es infinita
-Intrísicamente, nuestra verdadera naturaleza humana trascendental es un gran vacío en el que no se puede conseguir nada. Lo mismo sucede con la esencia de la mente, que es un estado de absoluto vacío
-Al sentarse a meditar la mente confusa se vuelve diáfana
-Fusión de lo infinito y lo inmediato
-El objetvo de un jardín Zen es dar vida en el espectador al significado de las esencias ocultas bajo las apariencias externas
-Daruma, primer patriarca budista que llegó a China procedente de la India durante el siglo VI
-Lo Absoluto sólo puede ser sugerido a través del Vacío
Relación artística entre pintura y poesía-Los principios estéticos y procedimientos de la poesía son de orden pictórico; los principios estéticos y los procedimientos de la pintura son de orden poético
--Lüshi: poesía regular china
-Xie hua: escribir una pintura, expresión china altamente intelectualizada
-Xie li: estilo pictórico más elevado. Estilo que escribe y no retrata el significado de las cosas o su apariencia física. Expresar una idea pictórica, sin llegar nunca hasta el final
-La pintura ideal no se encuentra nunca acabada, sino en la mente de quien la contempla
-El poeta chino Li He escribió: "El pincel del poeta completa la creación universal cuya plenitud no viene dada por el cielo".
-Supresión de las barreras entre sujeto y objeto
-Su Shi escribió que cuando su amigo Wen Tong pintaba bambúes, no necesitaba verlos, ya que el mismo se había transformado en un bambú
-Primacía absoluta de la expresión sobre la invención
-La originalidad y la invención formal, no constituyen valores estéticos en sí mismos, si carecen de qi (chi), soplo, energía, impulso cósmico
-El viento del este sugiere la primavera, el viento del oeste sugiere el otoño, las ruinas sugieren la efímera existencia humana
-A su paso, el hielo se fundía con el fuego de su entusiasmo
CHAPTER ONE
Nota del autor:
"Mario y los tiburones"
es un cuento inédito escrito por Udonge
Kid Newman sabe más que nadie de tiburones en el mundo, pues lleva veinte años cazándolos en las tórridas aguas del Caribe y del Golfo de México.Kid es todo un personaje singular, una leyenda viva en las islas Vírgenes donde habitualmente reside.
Su negocio, consiste en alquilar su yate Lonely Star a millonarios americanos, japoneses y europeos, a los que acompaña en sus legendarias cacerías a pescar el asesino de asesinos: el gran tiburón blanco, uno de los animales más voraces y peligrosos que existen en nuestro planeta. Kid, antes de cazador de tiburones blancos fue camionero en Mobile, contrabandista de marihuana en la frontera tex-mex, arponero en un ballenero americano, traficante de opio en Birmania, cazarecompensas en el Mar Amarillo, marinero del Argus, y también actor secundario en varias películas de escaso éxito.
Kid es alto y desgarbado. Una cicatriz tagala le cruza el brazo izquierdo, como recuerdo de una trifulca en un burdel de Manila. Nació en Tampa; por sus venas circula sangre española e irlandesa.
Yo, lo conocí durante la época que el Argus atracaba regularmente en el puerto de El Callao, a cargar pescado congelado destinado al consumo de la secta religiosa los Hermanos Musulmanes Negros de Nueva York. Una borrascosa noche, en el 555 de Lima, me lo presentó el capitán Arnold, y desde entonces nos hemos visto regularmente.
Hace no demasiado tiempo nos volvimos a encontrar de forma casual en un tugurio nocturno de Port of Spain, donde yo cubría un reportaje para mi periódico limeño. A ritmo de calypso, entre el vaho del ron y el tumulto de aquellos cuerpos de ébano que se movían en la plataforma giratoria, Kid me fue relatando sus últimas aventuras y hazañas, ya fuese en Manila, Java, Perú o la costa venezolana próxima a la desembocadura del Orinoco donde ahora nos encontrábamos. Chapurreaba un castellano que había aprendido malamente de su primera mujer, una trapecista de Puerto Cabello, lugar donde Kid había ejercido de práctico durante una corta temporada.
Pasaron los años y Kid se volvió relativamente famoso doblando a Paul Kewman en una pésima película de aventuras marítimas basada en la captura de un tiburón asesino que asolaba las playas de Mobile. Durante una remota época frecuentó las páginas de las revistas especializadas en temas náuticos, posando sonriente y ensangrentado al lado de algún que otro desdichado tiburón recién capturado. Un arpón y un anzuelo gigante son las armas que utiliza habitualmente para darle muerte a los voraces y sanguinarios tiburones blancos que constantemente merodean por las cristalinas aguas del Caribe, para refocijo de los adinerados turistas que invierten elevadas sumas en contratar sus servicios para que los conduzca hacia el asesino de asesinos. Para Kid, es un negocio muy rentable. Las aletas las vende en San Francisco, a los mejores restaurantes de Chinatown. El resultado de semejante carnicería jalona su embarcación con más de cien mandíbulas de otros tantos tiburones de diferente tamaño, cazados en los puntos más lejanos del planeta: Australia, Tasmania, Golfo de México, Mar de Filipinas...
Desde hace algunos meses, de forma inesperada, el nombre de su yate navegó por todos los periódicos y revistas del mundo, haciendo estremecer a los círculos financieros españoles y a la atrincherada jet set internacional, afincada en la Costa del Sol.
El joven y brillante banquero Mario Toledo y una célebre "call-girl" hindú, famosa por sus travesuras eróticas con destacados miembros de la afortunada y díscola Familia Real Británica, así como por sus apasionados idilios con astros del tenis, la canción y las altas finanzas, ambos fueron atacados por una peligrosa caterva con vocación de jauría que en pocos minutos despedazaron la jaula de acero donde se encontraba sumergido el ambicioso y agresivo banquero viendo el cruel y fascinante espectáculo de aquellas insaciables criaturas asesinas, despedazar los corderos y los muñecos hinchables que Kid les arrojaba desde cubierta por mandato suyo.
Según se desprendía de las noticias sensacionalistas que salieron a flote al calor de tan espantoso accidente, muchos millonarios le pagaban a Kid elevadas sumas de dinero para ser encerrados en una especie de jaula blindada de acero y cristal que al ser depositada varios metros bajo el casco del yate, rápidamente llamaba la atención de los tiburones que merodeaban alrededor de la embarcación iniciando entonces una macabra danza al ser arrojados al mar corderos vivos que caían en su poder, mientras los millonarios presenciaban en primera línea tan brutal espectáculo, protegidos por una mampara especial de cristal blindado a prueba de golpes.
El banquero español Mario Toledo era desde hacía años uno de sus mejores clientes. Más de una docena de ocasiones había alquilado su yate para salir a alta mar y poder pasarse todo un fin de semana pescando tiburones en compañía de la "call-girl" más cotizada del mercado. Los domingos por la noche regresaba en un avión particular a su céntrica oficina de Madrid para reintegrarse a su despacho y poder atender sus arriesgados compromisos bursátiles, pero ya más sereno y relajado, después de haber descargado toda la angustia y estrés acumulado durante la semana en sus maratónicas sesiones informativas con directivos de su entidad financiera.
Al parecer, por una sola vez, la jaula de cristal saltó por el aire al no ser capaz de resistir el duro impacto de toda aquella turbamulta hambrienta y voraz, que se abalanzó contra la jaula rompiendo la cristalera y sorprendido al atónito banquero que en su rápido descenso al fondo de las tinieblas nada pudo hacer por escapar de las garras de sus temibles enemigos, siete tiburones blancos, que lo despedazaron como quien corta una onza de mantequilla.
Semejante noticia obligó a las autoridades americanas, presionadas por la prensa, a retirarle la licencia de navegación a Kid, alegando que en cualquier momento podría volver a producirse otro desagradable accidente, con funestas consecuencias para los millonarios pasajeros. Después de seis largos años sin vernos volvimos a encontrarnos en una cantina portuaria, como en los viejos tiempos de El Callao y Christiansted, en la isla de Saint Croix, antigua guarida de piratas y bucaneros franceses, holandeses, ingleses y daneses, en medio de un paisaje de calas frondosas y paradisíacas, a menos de una milla de East Point, donde residía Kid por aquella época.
Aquella noche el Caribe destilaba lo mejor de su embrujo, ese misterioso perfume que suele descargar sobre los navegantes solitarios como es el caso de Kid Newman. En el pantalán, su yate se destacaba del resto de los demás veleros por las mandíbulas de tiburón que mostraba orgullosamente en sus costados de babor y estribor. Mientras enfilaba el segundo vaso de ron, Kid apareció en la cantina luciendo la mejor de sus sonrisas.
Nuestro último encuentro había sido hacía varios años atrás, en una mesa del restaurante limeño "La Casa Vasca", ubicado en el centro de Lima. Una suave brisa soplaba desde el mar en calma. La luna se reflejaba en el casco de las embarcaciones. Las luces doradas de los camarotes semejaban a silenciosas luciérnagas que se movían por aquí y allá como fuegos errantes. Hasta nosotros alcanzaba el ruidoso sonido de la vivaz música caribeña interpretada por una orquestina tocando justo al borde del paseo marítimo.
"Mario Toledo era un triunfador nato; un yuppy de alto vuelo. Antes de los cuarenta había amasado una importante fortuna personal basada en la especulación bursátil, el tráfico de influencias y la corrupción política. Era un hombre engreído, sin principios éticos y sin escrúpulos. Estaba obsesionado con la idea del triunfo personal a cualquier precio, sin importarle el precio a pagar. El dinero que ganaba a diario en grandes cantidades debía servirle para invertirlo y amasar más y más, pues su única filosofía en la vida pasaba por acumular y acumular, como meta final de su existencia. Se consideraba a sí mismo un banquero de la jet set, con una nueva y dinámica estética que lo diferenciaba de los banqueros tradicionales. Para el empresario madrileño, todo aquél, que no fuese capaz de obtener unas ganancias de quince ó veinte mil millones de pesetas mensuales, era simplemente un fracasado; un don nadie dentro del reducido grupo de los veinte enarcas que controlaban el verdadero poder en su país. Semejante baile de millones, lo había convertido en un auténtico "tiburón blanco", animal por el que profesaba una enfermiza fascinación. Esa misma fascinación lo llevó a ponerse en contacto conmigo, pues deseaba que yo lo adoctrinase a la hora de tratar y cazar semejantes monstruos... Una noche lo vi algo ebrio. En su caso, la bebida tenía la virtud de volverlo sincero y transparente, achicando hacia el exterior los peligrosos fantasmas que llevaba en su maletín de ejecutivo agresivo. Recuerdo, que una soleada estábamos los dos manos a mano charlando animadamente de las costumbres y peculiaridades de los tiburones blancos asesinos, cuando entonces él, s quitó las gafas de sol, me miró fijamente a los ojos y me dijo":
"Te envidio, amigo Kid. Tú, valiéndote de un arpón y un anzuelo, eres capaz de exterminar a cientos y cientos d tiburones. Yo, por desgracia, estoy obligado a ser más cauto y cuidadoso con mis amigos y mis enemigos, pues he llegado tan alto en tan poco tiempo, que me encuentro muy solo. Casi todos me odian; amigos, amigos de verdad, ni uno de quien fiarme. En el Consejo de Administración de mi entidad financiera abundan los tiburones y los chacales carroñeros, siempre dispuestos a saltar sobre la presa en cuanto baje la guardia o me vuelva humano, es decir, vulnerable, para que me entiendas bien. La ambición, nos une y nos separa, pero no puedo ni debo olvidar jamás, que la jauría me persigue, día y noche, siempre al acecho utilizando las peores artes del amplio repertorio, siempre jurándomela, rezando para que yo cometa el mínimo error para arrebatarme la presidencia y arrojarme a los chacales carroñeros... Matar tiburones me relaja; es como estuviera disparando contra todos mis enemigos de la banca y la política. Pensarás que soy un paranoico cuando te ordeno arrojar indefensos corderos a las aguas infectadas de tiburones asesinos, y ver con mis propios ojos como los descuartizan en unos segundos. ¡Es un espectáculo realmente fascinante! Me imagino a mí mismo en esa terrible situación al ser atacado por las mandíbulas de semejantes vampiros marinos... Te confesaré, que mis enemigos abundan entre los denominados "Siete Magníficos". Me consideran un banquero atípico. Mucho antes de la frontera psicológica de los cuarenta años, senté mi poderoso culo en una presidencia importante, cuando ellos tuvieron que esperar hasta bien entrados los sesenta y los setenta. Mi imagen renovadora, joven y dinámica, les está causando problemas en sus entidades. Voy demasiado rápido. Estoy a punto de convertirme en el banquero más poderoso de España y de Europa, si la fusión se realiza dentro de unas semanas. Camino hacia la concentración oligopolítica del poder financiero, del poder económico y del político. En los próximos meses, me convertiré en uno de los españoles más poderosos de todos los tiempos si...".
"Debra Rama, la antigua "Miss India" que había llevado el peso del escándalo hasta las mismísimas puertas del Parlamento y la Corona Británica, tomaba el sol totalmente desnuda en la proa mientras Mario se vaciaba conmigo. Aquella mujer espléndida, era un capricho caro y sofisticado que mi cliente podía pagarse; cien mil dólares le costaba cada fin de semana que pasaba con la hermosa hindú, carne de publicidad en todas las revistas del corazón. Para él, solamente era una prostituta de lujo; no sentía nada por ella; la utilizaba para arrancarle placer a la vida, para aumentar todavía un poco más su ya de por si elevada autoestima, irritar a sus enemigos, escandalizar a los puritanos de su entorno mediático...".
Kid volvió a llenar los vasos y llamó a la desnuda camarera para que nos trajera otra botella de ron.
"Yo creo muy en el fondo, que en realidad Mario estaba medio loco. Un fin de semana se presentó a bordo con un maletín abarrotado de muñecos que representaban a todos aquellos que se oponían a su ambicioso proyecto de apoderarse de la presidencia de una entidad bancaria a la que intentó en varias ocasiones darle el tiro de gracia, pero siempre falló en el último momento. Me ordenó hincharlos, luego, untarlos de sangre y arrojarlos por la borda a los tiburones que merodeaban alrededor de nuestro barco. Mario, así como iban cayendo al agua, los regaba con un rosario de todo tipo de blasfemias y sus risotadas tronaban en muchas millas de distancia. Era su deporte favorito, y semejante actividad lo tenía fascinado, mientras su chica permanecía impasible en la proa bronceándose, ajena a los gestos de neurótico que vertía sobre sus enemigos banqueros".
"El dinero, el sexo, y el poder, la trilogía mágica, los tres poderosos bastiones sobre los que se levantó la aventura humana. Algunos hombres son insaciables; nada es capaz de detenerlos. En el mundo actual se potencia a semejantes "tiburones blancos". Ejecutivos agresivos, sin ética y sin piedad, hijos bastardos de una realidad socioeconómica y sociocultural. Amasar una fortuna en poco tiempo, para gastarla en meretrices de lujo, mansiones de cine, viajes paradisíacos, extravagancias artísticas, gastronómicas y eróticas".
Salimos al exterior a dar un paseo por la dársena donde Kid tenía atracado su yate. Subimos a bordo de él y nos refugiamos en el camarote donde el banquero y la "call girl" habían librado cuerpo a cuerpo formidables batallas.
Kid fue al pantry y apareció con unas latas de caviar y dos botellas de un prestigioso champán francés, restos de las provisiones que su selecto cliente siempre le encargaba cada vez que salían a navegar. Abrió varios tarros de iraní y descorchó una botella. En una estantería había un álbum de fotos donde aparecían los tres, sonrientes y felices, ajenos a cualquier futura tragedia, con un gran tiburón a sus pies. Mario, con un gran machete lo iba descuartizando, y en su sonrisa de hielo, había un algo siniestro y enigmático. Al tener la foto en mis manos, me pregunté, si en lo más íntimo de su ser, no estaría en realidad descuartizando a todos aquellos que se oponían encarnizadamente a la fusión bancaria que vendría a ser la culminación de su ambicioso sueño financiero.
"El fin de semana del desdichado accidente salimos a navegar como era habitual. Durante la travesía el banquero se mantenía en permanente contacto radiotelefónico vía satélite con su despacho La Castellana para que lo mantuvieran puntualmente informado de las últimas noticias. La próxima semana era decisiva para la realización de su proyecto de fusión. El próximo viernes, a su regreso de Nueva York, tendría una reunión con toda su plana mayor, donde no faltarían delegados del gobierno, los "siete magníficos", y un representante de la banca Morgan. Su poder, saldría reforzado o defenestrado, e incluso, podría ser reemplazado como director general de su propia entidad financiera, por un candidato de consenso elegido por el propio gobierno y los "siete magníficos, ya que ambas instituciones consideraban que era oportuno e inteligente, neutralizar a Mario Toledo y su peligrosa y preocupante acumulación de poder. Tenía que tomar píldoras para todo: para dormir, para relajarse, para mantenerse mentalmente en forma, para tirarse a Debra, pues la acumulación de estrés, ansiedad y riesgo le impedían ser capaz de mantenerse física y emocionalmente en un término medio".
"Cuando fondeamos en la zona de pesca habitual, el banquero me pidió que lo encerrara en la jaula de cristal y lo sumergiera varios metros para ver el movimiento de toda aquella bandada de temibles tiburones despedazando pequeños corderos que yo les arrojaba desde cubierta, pues así eran siempre sus órdenes. Al cabo de unos cinco minutos de inmersión, y cuando tenía en mis manos el último cordero, escuche un tremendo golpe bajo el agua; el yate se escoró violentamente unos treinta grados hacia el costado de babor."
"Debra, que siempre tomaba el sol desnuda en proa, rodó por la cubierta y a punto estuvo de caer al mar; un enorme tiburón blanco rozó el casco de la embarcación mostrándome una enorme aleta y su poderosa mandíbula llena de sangre con restos de una pierna destrozada, así como restos de estómago e hígado entre sus dientes. El agua se tiñó de un rojo intenso, muy vivo y provocador, mientras más y más tiburones navegaban por las cercanías sin atreverse a acercarse demasiado al gran tiburón blanco, un auténtico tigre de mar; el mayor asesino de todos los asesinos, capaz de destruir una jaula blindada y despedazar a mi cliente".
"La chica, al ver con sus propios ojos el cuerpo del banquero atacado por aquella hambrienta jauría carroñera que luchaban entre por sus restos, se desmayó en mis brazos; la bajé al camarote, la obligué a tomar un sedante y la dejé dormida sobre la litera. Yo, una vez en cubierta, armé el mayor de mis anzuelos y con una gran tajada de carne de vaca como cebo, lo arrojé al mar, esperando impaciente la temible embestida de aquel monstruo marino. Entonces, un largo y espeso silencio se instaló a bordo, como nunca antes había experimentado. Mi tensión era máxima. Quería cazarlo, ¡cazarlo!, aunque el precio a pagar fuese mi vida y el hundimiento de la nave. ¡Jamás había visto antes nada parecido! El Lonely Star se estremeció con su primer ataque sin cuartel. El tiburón blanco, le entró al cebo; el cablestante de acero reforzado sale girando y girando, saltando de cubierta al agua. El tiburón es en el fondo un animal cobarde y poco luchador. Los restantes tiburones no dejaban de merodear a nuestro alrededor, esperando el momento oportuno para atacarlo. La sangre los excita. A los diez minutos de combate, el tiburón asesino dejó de moverse. Agarré el bichero y le atravesé de lado a lado, pero no está todavía muerto del todo. Me quedé fascinado viéndolo agonizar, notando su respiración, oliendo su sangre... Los tiburones pequeños se acercaron a su presa moribunda y comenzó la implacable carnicería. Una verdadera matanza, como sucede en las películas de terror. De su víctima ya no quedaba ni rastro, pero de su asesino, tampoco. Su obsesiva pesadilla se había cumplido fielmente. Su devorador, también fue devorado a su vez por tiburones más pequeños pero no menos sanguinarios. En aquel momento indescriptible, me imaginé a Mario Toledo en su imponente despacho rodeado de enemigos, visibles e invisibles. En realidad, lo sucedido era una metáfora, de su propia vida y de nuestro propio mundo, donde nadie tiene piedad de nadie. Todos se destrozaban entre sí, en una larga y misteriosa lucha sin tregua, donde al final sobrevivieron los más crueles y sanguinarios. Una metáfora terrible, que me dio mucho que pensar acerca de la naturaleza humana y del trágico destino de la humanidad... Para rematar este fascinante relato de sangre, sexo y ambición, te diré limeño, que muy pocos lloraron su muerte. Los tiburones de chaleco y corbata nombraron a un nuevo presidente con el beneplácito del gobierno y la banca Morgan de Nueva York, que ya había pactado en secreto con los "Siete Magníficos", el amargo y poco heroico final de Mario Toledo. Su amante Debra Rama escribió unas memorias escandalosas del accidente relatando las desventuras y la muerte de su último amante; y como suele ser habitual en todos estos casos, su mediocre libro, se convirtió en un gran éxito de ventas".
En el lujoso camarote que ambos compartieron durante sus travesías por el Caribe, Kid conservaba una fotografía de Debra y Mario. Posando sonrientes y casi felices, para la cámara del anfitrión, transmitían un aura de inmortalidad, a prueba de infortunio, pero los malignos dioses del destino, incluso mienten, cuando aseguran a ultranza decirnos la verdad, a través del éxito y la felicidad.
"Cuanto mejor conozco al ser humano, mejor me entiendo con los tiburones", me soltó Kid, bajo la brisa del dulce champán francés. "Después de todo, la mayoría de los tiburones sólo atacan si tienen hambre, excepto el gran tiburón blanco, que destruye por curiosidad, pero no deja de ser una anomalía dentro del orden de la naturaleza".
Kid Newman me acompañó hasta el muelle para despedirse de mí. Prometimos volver a vernos, sin tener una idea exacta de cuándo, cómo y dónde. Quizá El Callao; quizás, La Habana... Como recuerdo de nuestra entrañable conversación, Kid, en honor a una vieja y bien trabada amistad, me regaló la mandíbula del tiburón asesino que cazó al personaje más admirado y defenestrado, durante una época, hoy ya lejana y olvidada por los libelistas polanquistas, prisistas y seristas de obvio cálculo egoísta, en la atribulada, cainita y esperpéntica corte palaciega del ultimo drunken and tricky-dicky Rey Mono...
Es mediatarde y está lloviendo. En mi viejo gramófono suena un cariado elepé americano que compré hace mil años en Nueva Orleans. Mientras, yùn y yû, juegan en el cielo practicando el "Arte de la Alcoba", escucho una canción del vinilo Argus, delicada orfe-brería musical del grupo británico Wishbone Ash: The King will come, la canción de Kali, que me hirió mortalmente, en la Dutch Guyana, la lejana tarde que la conocí, mientras caminaba descalza y solitaria por una calle polvorienta de Paramaribo, un cálido y húme-do anochecer; en el verano del 74.
Por aquella nebulosa época, yo bregaba enrolado como spar-ky a bordo de un carguero liberiano, el Moritz Schulte, que barría mensualmente todos los puertos del Golfo de México y el Caribe, para finalizar su singladura en el río Suriname, en la aldea minera de Paranam, donde dejábamos carga general y tomábamos mineral de bauxita para Mobile, Nueva Orleans y Galveston.
El juego de la nube y la lluvia, comenzó a gestarse en las es-pesas jornadas de la Guayana Holandesa, hace tres décadas. En Pa-ramaribo, descubrí por primera vez Oriente, más allá del budismo Zen de Alan Watts y su Libro del Tao; más allá de los cuentos de Kipling en Plain tales from the Hills; de la envolvente y fascinante música de Ravi Shankar, Miles Davis y John McLaughlin; de los trigramas y hexagramas mágicos del Yi Jing. Lo escribí a bordo de varios navíos diferentes; lo hilvané en los honky tonk lagoon sure-ños, en las tabernas afrancesadas de Lousiana, en los bruin-cafés del puerto de Amsterdam, en A Cobra Zarca y Snake Bar de Río, en el inquietante Bar Marsella de Barcelona.., mientras bebía un trago de absenta rimbaldiana...
Dos años más tarde, a mediados de los setenta, navegué por Oriente. En Bombay, vislumbré lo mejor y lo peor de la India. En septiembre del 76, una joven parsi, adoradora del fuego sagrado de Zaratustra, me guió hasta las torres circulares, las dajmas del silen-cio, el cementerio de los muertos zoroástricos, uno de los lugares más secretos e infernales de Asia. En Chor Bazar, rodeados de kash-miris, especias y samnyasines, Kamala, desde su condición de babu, me habló con añoranza de la Persia preislámica y, de la comunidad parsi exiliada en Bombay, por imperativo político, mientras los adep-tos kapalikas merodeaban por las brasas satinadas del laberinto hin-dú, persiguiendo cadáveres, para ofrecérselos a su terrible diosa Kali la Negra, durante la ceremonia iniciática del kali-puja.
En la guayanense aldea minera de Paranam vivía Wang Chong, honorable “rescatador” que controlaba un nutrido ejército de silenciosos sicarios y una cantina portuaria, Eldorado, siempre aba-rrotado de marineros ebrios, buscadores de oro sin fortuna, mineros enloquecidos, loirinhas nordestinas y no pocas rolas, caleñas, trinita-rias...
Wang Chong, que llegó a El Callao como polizón, huyendo de la Guardia Roja maoísta, que lo condenó a muerte por vender dieciocho mujeres -incluidas madre, dos hijas, tres hermanas y cuatro esposas en una remota aldea de Sichuan-, cada nuevo amanecer, el “rescatador” soñaba con más dólares frescos americanos, dragones verdes y jóvenes concubinas de raza china; después de cada pipada, siempre stoned y misterioso, retozaba con sus adiestradas concubinas taoístas, practicando con ellas a diario, el milenario Arte de la Alco-ba, como buen Turbante Amarillo, adepto a la secta Tachikawa de Maoshan.
Kali, cuyo verdadero nombre siempre ignoré, se marchó de mi cabina al amanecer, como la marea del río Suriname. Nunca más volví a otear su hermoso rostro hindustani. Para su larga sombra, escribí Kali, la Negra.
Para Kamala, la joven india de origen persa, que me guió por los tupidos laberintos bombayvalas, hilvané un melancólico Cuando la muerte llegue a Isfahán...
Anocheció; treinta años después, los fantasmas del ayer se agitan en la tormenta de éste y otros mundos magnéticos, mientras suena The King will come: la canción secreta de Kali, igual de her-mosa, intensa y enigmática, como la lejana noche que la amé entre dos poéticas ráfagas dylanianas o, soñé amarla, en una dársena solita-ria del exótico y pluricultural Paramaribo.
Ciertamente, mi polémica novela La canción secreta de las ballenas árticas, escrita en 1984 en Muros, una villa marinera gallega próxima A Costa da Morte, está dando mucho que hablar y, lo hará todavía más, cuando el lector pueda leerla y, juzgar su intrínseco valor literario, más allá del político.
¿Cómo es posible, qué una novela tan valorada literariamente por Gonzalo Torrente Ballester haya permanecido catorce años secuestrada en un corrupto ayuntamiento gallego sin ser publicada jamás o devuelta a su autor?
¿ Por qué, La canción secreta de las ballenas árticas, ya se ha convertido en una obra maldita a nivel mediático?
Sobre su peculiar gestación literaria, podría argumentar un suculento ensayo periodístico.
La escribí en Muros, en el invierno de 1984, cuando vivía en Louro.
La joven escritora gallega Guunhild Castro Arnason y el veterano dramaturgo alemán alemán Bárd Einbúi, falsamente vertebran la espina dorsal de la novela. Y digo, falsamente.
No es una novela política, a pesar de su radical ideología antieuropeísta, tal cómo es la decadente, pusilánime y corrupta Europa actual.
Bárd, acosado por la prensa alemana, busca refugio en A Costa da Morte para poder en marcha una Revolución Cultural paneuropea, e impulsar la regeración política en Europa, a través de una catarsis progresiva y progresista, emancipando finalmente Europa del yugo judío y americano. Su quimérico proyecto, atrae hasta Muros a numerosos jóvenes intelectuales europeos idealistas, dispuestos a soñar y luchar por una Europa no dominada por las carnívoras oligarquías bancarias antieuropeístas. Al morir asesinado el rebelde Waldgänger, en muy extrañas circunstancias, el gran sueño paneuropeo de Bárd, se hunde en el melancólico crepúsculo del imaginario País de Lluvia.
Bárd y Guunhild, mantienen durante sus paseos por la playa solitaria de Carnota, una intensa relación intelectual y espiritual. El veterano dramaturgo alemán, le asegura confidencialmente a su joven y soñadora acólita, que por los corrillos políticos de Hamburgo y Berlín, circulan espesos rumores acerca del confuso 23-F madrileño. Siempre, según Bárd, la Corona, apoyada por el Mosad, la Cia y la socialdemocracia alemana, preparó un golpe de timón contra Adolfo Suárez, demasiado demócrata, demasiado independiente, demasiado antijudío y antiamericano, por su postura a favor de Arafat y volver a renegociar con Estados Unidos, un nuevo convenio más equilibrado sobre la utilización de las bases americanas en España.
El incómodo Suárez, cayó rápidamente en declive y, dejó de ser un estorbo político para judíos y americanos; el poderen Madrid, lo retomó la "vacunada socialdemocracia española"; entonces la Corona...
¿A quién benefició la muerte del escritor radical Bárd Einbúi?
¿A quién benefició políticamente el 23-F, más allá de su famosa cortina de humo?
¿A qué potencias extranjeras, benefició la caída fulminante del díscolo y arrogante Adolfo Suárez?
La respuesta, yace escrita en el viento. La respuesta, es cristalina, como la impoluta nieve ártica...
Guunhild, libra a diario una gran batalla consigo misma, por alejar de su alma, el omnipresente fantasma de su idolatrado hermano Harald.
La canción secreta de las ballenas árticas, ante todo, es una novela de sentimientos confusos, de un amor imposible; una búsqueda permanente `por alcanzar una ínsula de belleza intemporal.
Sola en alta mar, ya acompañada por su sobrino Thórir, ya consolidada como brillante escritora, Guunhild emprende un viaje iniciático, a través del Círculo Polar Ártico, rastreando a bordo de un ferry-boat noruego, el fantasma de su propio hermano años atrás, cuando los dos embarcados en el carguero islandés Hvalseyjar, que cruzaba el mar metafísico de Groenlandia, mientras se abrazaban apasionadamente sobre la helada cubierta, cuando ya por babor se divisaba la nebulosa costa islandesa: la tierra mítica de su abuelo materno Björgólf Arnason.
Indudablemente, es una historia de amor imposible, entre dos hermanos que deciden vivir exiliados juntos en la permanente Aurora Boreal, frente a la amenaza del mundo exterior.
Novela tan polifónica, alterna diferentes niveles simbólicos de interpretación narrativa.
A otro nivel inferior, más terrenal y mundano, Guunhild Castro es acusada por la prensa gallega, de haber destruido intencionadamente a la brillante psicoanalista pontevedra Clara Fortes.
En realidad, para la joven escritora wittgensteinniana y popperiana, la muerte de su antigua amiga universitaria Clara, simboliza para ella, a secas, el aplastante triunfo intelectual del filósofo Ludwig Wittgenstein sobre el neurólogo Freud. Y, punto y aparte
Pacientemente, con la astucia y la tenacidad de una experta araña venenosa, la atormentada y soñadora Guunhild, melancólicamente exiliada en su País de lluvia, a través de una peculiar relación epistolar entre ambas amigas, le tiende una urdida trampa mortal a la inexperta optimista Clara Fortes, utilizando como cebo principal, a su propio marido Adrián, hasta el penoso extremo social y profesional, de ridiculizarla profesionalmente, aplastando su vulnerable pensamiento neofreudiano y su propio matrimonio.
No es un acto de venganza entre dos mujeres enamoradas del mismo hombre. En absoluto.
Es una larvada guerra intelectual, que arranca de su época universitaria de Santiago.
Gunnhild, intelectualmente no soporta el rudimentario y nefasto pensamiento pseudocientífico de la vanidosa pontevefresa. Por esa razón, destruye a conciencia, su vulnerable incerteza.
En el año 1993, la novela ganó un premio literario a nivel gallego. El galardón me lo entregó Gonzalo Torrente Ballester.
La versión, presentada al Manuel Lueiro Rey-93, por motivos de acoplamiento a las bases del certamen, fue reducida al mínimo. En casa del escritor grovio Lueiro Rey, Torrente Ballester, pudo leer la versión íntegra en 1993 y, entusiasmarse con ella, valorando su gran valor literario, la intensidad de sus caóticos personajes y, la belleza intrínseca, que destila la propia obra.
Pasaron los años; mi agitada vida de marino mercante, hizo que me olvidara completamente de la novela premiada. Ocasionalmente, preguntaba en O Grove, si ya la habían publicado; volvía a los barcos; así, durante años y años...
El Ayuntamiento de O Grove, la mantuvo secuestrada durante casi quince largos años, sin la mínima señal de vida. Perdieron los derechos sobre la obra. En septiembre, en Barcelona saldrá una versión para España, con ciertos párrafos omitidos, para evitarme visitar la célebre cárcel juancarlista de Alcala Meco, muy popular en mi bucanera villa marinera de O Grove, por cierto, por las bandas mequiñas de contrabandistas adictos al buen polvo colombiano.
Muchos lectores occidentales, no entienden mi libro El juego de la nube y la lluvia. Realmente, hacen una lectura errónea del mismo. Quizá, piensan que están leyendo un libro exótico de aventuras marinas, muy bien escrito e incomprensible, para el lector medio europeo. En cierta manera, caminan por el buen sendero, pero todavía se alejan un poco más... Para los chinos, yun-yu, El juego de la nube y la lluvia, significa literalmente la relación íntima heterosexual, mientras el término fan yun-fu yu, queda reservado exclusivamente para la categoría no heterosexual, también conocida en la India antigua y actual, por el término sánscrito La Kundalina invertida. De alguna manera, El juego de la nube y la lluvia, escrito por Udonge, hace más de veinte años, podría ser, sin llegar a serlo exactamente, un manual erótico para los adeptos tachikawistas y, al mismo tiempo, una muy seria advertencia intelectual, contra el mal uso de en Occidente de La Kundalini invertida, tan a la moda en Europa, especialmente en un país tan corrupto, débil y decadente, como la España actual del régimen juancarlista. La palabra clave, para penetrar en el sendero secreto de la obra udongista, es la muy antigua palabra sánscrita Maithuna Sadhaba, nombre alegórico de la casa de té de la viuda china Longyan, la hermana adepta tachikawista, encargada de mostrarle el milenario Arte de la Alcoba, a su ignorante amante occidental, el desnortado americano capitán Surt, según la tradición taoísta del heterodoxo Libro Amarillo. Una de las razones más importantes, de la imparable decadencia de Occidente, es su nefasto mal uso de la sexualidad entre el Yin y el Yang. En Occidente, la práctica erótica entre hombre y mujer, Cielo y Tierra, jamás es liberadora de energías internas medicinales, producidas sabiamente en abundancia por nuestro propio cuerpo alquímico, capaz de reforzarnos mentalmente, a nivel biológico y psicofísico, utilizando siempre correctamente el yun yu, El juego de la nube y la lluvia, jamás el fa yun fu yu, en sánscrito hindi, La Kundalini invertida. En la cultura antigua tibetana, china, coreana, india y japonesa, la unión del Yin y el Yang, debía realizarse no solamente a nivel corporal sino espiritual, para ir desde el microcosmos hasta el macrocosmos universal. En su efímero y vulnerable cuerpo terrenal, hombre y mujer, poseen todos los ingredientes alquímicos necesarios, para alcanzar la liberación limitada del espíritu y, entrar de lleno en un vasto territorio fronterizo, limítrofe con la anhelada iluminación búdica, aparte de mejorar notablemente su salud biológica. En el exótico libro de Udonge, la china Longyan es la maestra tachikawista del inexperto americano capitán Surt, desertor de la guerra vietnamita. Utilizando cuentos eróticos, teatro de sombras, música psicóteca malaya y, el consumo moderado de ciertos productos afrodisíacos tradicionales en Oriente, el Yin y el Yang, manejando ciertas posturas yóguicas y tántricas, regresan en cada madrugada del río Suriname, al origen mismo de la vida: Tachikawa. Los atentos lectores orientales, de El juego de la nube y la lluvia, decodifican mucho mejor mi hermético texto, que los confundidos lectores occidentales. Deseo, sinceramente, que mi libro sea un inicial punto de arranque, a favor de volver a recobrar en Occidente, una cierta noción cósmica del cuerpo humano; una reacción positiva contra la vulgaridad tecnológica y mediática, cuando en realidad, éste y aquél otro mundo, debemos sentirlos y experimentarlos en nuestro propio interior, al hacer un uso correcto del yun yu, jamás de La Kundalini invertida. Una manifestación evidente, de la galopante decadencia de Occidente y la falta de vigor físico e intelectual en Europa y América del Norte, es un aumento geométrico de la práctica La Kundalina Invertida, inequícoca muestra de alarmante descomposición social y desvertebramiento del Estado moderno. Históricamente, los acontecimientos no suceden nunca por azar. El azar, no existe a nivel histórico. Existe, la letal reciprocidad causa y efecto. En Oriente, a pesar de tener un desarrollo científico inferior al occidental, sin valorar el caso japonés, no viven a nivel político y social, los terribles desajustes estructurales que afloran en Occidente, tan notorio en el alarmante caso español. Legislar políticamente, contra las inmutables leyes sagradas del Yin y el Yang, es acelerar nuestra caída al abismo histórico, como le pasó antaño a Roma, dado que nuevamente otras culturas no tan lejanas geográficamente, más bárbaras, fanáticas, expeditivas y vigorosas, ya están en marcha hacia la irreversible conquista del fosilizado Occidente.
Aparte, de embarcar a su país en una guerra absurda e injustificable, dentro y fuera de América, el texano Bush, pasará a la historia de la infamia por diferentes razones históricas, independientemente de ser ridiculizado dentro de su propio país, por el ataque del 11-S sufrido en Nueva York. La carencia intelectual de mister Bush es un cajón sin fondo. En casi dos legislaturas recortó notablemente los derechos cívicos de sus ciudadanos, limitó la libertad de expresión, el derecho a la intimidad familiar y el secreto de la correspondencia personal enviada y recibida, a establecido censura en Internet..., control ideológico y policial en la vida privada de sus ciudadanos... América, gracias a mister Bush, a sufrido un enorme retroceso cívico, aparte del bochornoso espectáculo mediático de Guantánamo. Las nuevas leyes legisladas últimamente, equiparan un absoluto control de la vida privada de los americanos, por razones de seguridad nacional. América, gracias a la política interna y externa de mister Bush, se ha convertido en un campo de concentración, bajo la permanente sospecha policial de ser antiamericano, si uno defiende públicamente, una postura ideológica contraria a la doctrina reaccionaria del Big Dipper texano. Más inseguridad, más enemigos en el mundo, mayor desprestigio a nivel internacional, más conflitos a punto de implotar, es ha nefasta herencia de un presidente que a sumido a su nación en el caos interno y externo. La guerra de Irak, indudablemente a quien beneficia es a Irán. ¿Cuántos años y muertos ha necesitado el Big Dipper para darse cuenta de algo tan elemental? Lo peor de todo en América, es el control de las comunicaciones por parte del gobierno: Internet, llamadas telefónicas, telegramas, correspondencia postal con el extranjero, todo ya está intervenido policialmente en América, por razones de seguridad, aseguró en el Congreso americano, el inefable mister Bush. América, camina hacia una dictadura mediática encubierta, de carácter presidencialista. En América, han saltado todas las alarmas por las leyes anticívicas aprobadas recientemente por la Administración Bush. Europa, debería alejarse políticamente de América y acercarse a Rusia, a nuestro gran hermano eslavo. Europa, no debe tolerar jamás, que sus ciudadanos sean investigados por el FBI y la CIA, si deciden viajar a Estados Unidos, por razones de ocio, familiares o empresariales. Mister Bush, nos está empujando paulatinamente, hacia una dictadura mediática en Occidente, apoyado por los movimientos más retrógados y ultraconservadores de la puritana sociedad americana. Mister Bush, es un peligro real para el futuro del mundo. Ha desestabilizado Oriente Medio, Lejano Oriente, Europa del Este, una parte de África... Con Bush en el poder y, gracias a él, América retrocedió a nivel geoestratégico, perdió prestigio, credibilidad, soldados, atacó Serbia, se prepara para atacar Kosovo, malgastó billones de dólares, cosechó fracasos históricos, enemigos encarnizados, reabrió la guerra fría con Rusia... La nefasta herencia política del Big Dipper texano, hipotecará negativamente el peso de América, a escala global a lo largo de todo el siglo XXI, de igual manera que la espantosa política exterior de Ronald Reagan, en muy buena parte, fue la verdadera responsable histórica del ataque a Nueva York, más o menos por Osama bin Laden, financiado con fondos públicos americanos... Es urgente, que los intelectuales americanos progresistas, reaccionen frente a la desmesura y sean autocríticos, con su pasado reciente, analizando friamente, por qué y cómo pudo ser posible el mencionado ataque a Nueva York. Europa, debe alejarse radicalmente de América y acercarse a Rusia y China. Europa, no debe tolerar a muy corto plazo la independencia de Kosovo, alentada por el Big Dipper. Si comete semejante error estratégico, algunos países europeos, entre ellos España, podrían desvertebrarse, amparados por la propia ONU.
A veces, con cierto desdén excéntrico, me pregunto a mí mismo: ¿ es todavía posible salvar de la quema polanquista al servicial y apoltronado escritor gallego Manolinho Rivas, de las pérfidas garras parkinsonianas del omnipresente magnate mediático Mister Polanco? Manolinho, es un cristalino ejemplar de la corrupción intelectual en la Espanha del régimen juarcarlista. El calimbado rapaz, en vez de acosar al Poder carnívoro, con verdadero ardor literario, su sedosa pluma, pasa poéticamente por encima del mundanal ruido, con simulacros de artículos muy correctos, "políticamente", para no molestar demasiado. Cada cierto tiempo, bien calculado por Prisa y Anagrama, lo sacan a pasear, por ferias literarias, cortes palaciegas y premios amañados de antemano. El desprecio que sienten sus superiores jerárquicos por el indudable talento literario de Manolinho Rivas, debería ser para el mozo, pura catarsis reactiva contra su jefe el Ciudadano Kane. Cuando le ordenan escribir sobre reyertas civiles, lo hace sin rechistar; cuando toca hilvanar fino sobre redacciones de periódicos atiborradas de maricas y marujonas lésbícas, lo mismo. Manolinho Rivas, es siempre servicial, modosinho con sus superiores, muy buen rapaz de los recados... ¡Qué pena de Manolinho, para la rebelde y fresca narrativa gallega independiente de modas literarias, imposturas afeminadas y adoctrinamientos sectarios! El rapaz tiene talento literario y, a ratos libres, deja entrever cierta nobleza ética e idealista, pero trabajar para el Imperio del carnívoro Ciudadano Kane, exige riegos y aceptar incruentas reglas impositivas... ¡Qué lástima de buen escritor con futuro esmagado por el rodillo del Poder! ¡Qué pena de escritor perdido para la literatura sin impostura mediática alguna! ¡Pobre xoínho! ¡Pobre Manolinho Rivas, aplastado por la bota leviatánica de Mister Polanco!
Hace no demasiado tiempo, en la Corte de Madrid, algo olía a podrido. Por aquellas espesas jornadas cargadas de reinvidicaciones ideológicas y sexistas contra la heterosexualidad masculina y femenina, las principales redacciones de ciertos desprestigiados rotativos madrileños, se quedaron totalmente vacías, dado que sus jineteras de figón y demás aterciopelados plumillas amariconados, salieron en vistosa procesión intereuropea, a insultar y declamar himnos lésbicos y verter corrosiva apología de la homosexualidad, a diestro y siniestro. A su lado, lacanistas próceres mundanos, de muy altos premios literarios amañados ellos, desfilaron por el infame Desolation Row, violando así, la eterna ley secreta universal, que une Cielo-Tierra, Sol-Luna, Día-Sombra, Yin-Yang, Hombre-Mujer....
¡Algo huele fuertemente a podrido, en la Villa y Corte de Madrid!
Los encanecidos maricones ilustrados, del rotativo mundo sacano, formaron cerrada piña sectaria, con las enmascaradas jineteras intelectuales del rival enemigo de enfrente; hasta sus directores generales, se unieron a la gran cruzada antiheterosexual, abandonando por unas horas sus ensangrentadas facas y demás diatribas dialécticas, en el umbrío zaguán de la náusea contenida.
En Madrid, no ser maricón fijo de redacción, o eunuco castrati del carnívoro Poder cortesano, significa quedar definitivamente relegado a la marginalidad existencial, social, literaria...
En Madrid, entre mandarinatos y concubinatos, colea y colea el bullicioso personal mediático, bajo la sombra parkinsoniana de...
En el Madrid actual, corren pésimos tiempos históricos, para los que no soportan a gusto semejante marea de apología en prensa escrita, radio, escuela pública, televisión...
Los portavoces del movimiento maricón madrileño, ocupan las principales poltronas mediáticas del Reino de España. Un pijo niño de papá amariconado; una consorte jinetera que presumía en Mozambique de lésbica furiosa; un capitán general de generales, sin tropa mercenaria a su mando...
¡Algo huele a podrido en Madrid!
La galopante decadencia de Occidente, azota la desvertebrada España con especial virulencia.
Con mesiánica lucidez política, de gran estratego del desierto coránico, a muy corto plazo, la curtida gente de Osama The Blind, golpea, golpea y machaca y machaca, con destreza de experto cirujano catártico, la gran manzana podrida de la capital española: quintaesencia de vileza cultural, mandarinato mediático, desnorte social...
Digamos, sin rodeo alguno, que hablo abiertamente de Madrid, para no ayudar a crear más confusión cainita.
S
weet home Alabama!, asegura a gritos la canción del profundo Sur faulkneriano.
Mobile, puerto principal de Alabama, es una ciudad aburrida, fea, insípida, baptista, puritana, dominada por los mercaderes judíos que trafican con armas de segunda mano, por los periodistas freelancer que trafican con noticias canallas acerca de la guerra de Vietnam, bajo la bota inquisidora de los perversos reverendos sureños, del denominado "cinturón bíblico americano", que trafican a diario con biblias manoseadas y pesebres militares de confite bélico.
El edificio más alto de la downtown pertenece al First National Bank.
En su downtown financiera, es decir en el centro comercial de Mobile, al igual que en el resto de América, cómo no, mandan los judíos circuncisos; en los bares y tugurios nocturnos de medio pelo: los griegos.
En su entrañable Seamen´s Club, regalan ejemplares atrasados, de la indigesta Reader Digest, cromos coloreados de Walt Disney y, no pocas biblias anabaptistas de quinta mano; saldan todo tipo de predicamentos estériles, con el furibundo propósito de salvar la azarosa alma del marinero de paso, ya sea mahometano, ateo, jainista, hinduista, budista, lamaísta...
Después de los dibujos animados, de las palomitas de maíz, y de la Coke gratuita, los sufridos marineros teníamos que soportar la verborrea barata del inefable reverendo de turno, que a cada instante nos interrogaba acerca de Dios y, si en nuestros exóticos y pecadores países europeos y asiáticos, teníamos tanta leche en polvo y, tanta libertad comercial, cómo en la América de la enloquecida Highway 61 Revisited dylaniana.
Al anochecer, los bares donde se juntaba la espesa canalla portuaria y, se trasegaba la espesa noche sureña, se llenaban de insatisfechas y aburridas esposas e hijas del Ku-klux-klan, mujeres solitarias que tenían eyaculantes sueños húmedos, a la búsqueda de placeres ilícitos, con los bregados y curtidos Old salt, ebrios y solitarios lobos de mar...
Mientras en la juke-box del Greek Bar, sonaba la canción, Dusting in the Wind, Udonge conoció a Rita Hightower. La pelirroja estaba casada en segundas nupcias con un barrigudo y calvo vendedor de culos postizos -la última moda en la turbulenta América de mister Tricky Dicky, alias Richard Nixon, para la gloriosa infamia del "Washington Post", en plena guerra vietnamita. El abnegado de Bob, su experto marido en postizos femeninos de silicona, viajaba incesantemente, de un estado a otro y, la infeliz Rita, que se aburría en casa, se rendía con carnal voluptuosidad a las ardientes sombras satinadas del anochecer, para satisfacer sus reprimidas fantasías eróticas, con los marineros que se dejaban caer por el lupanar del griego.
Era una cálida noche de las latitudes bajas; un insano y espeso calor tropical barría las dársenas portuarias de Mobile. Udonge Bloody Nose, tenía el estómago encharcado en pésima cerveza gringa, cuando Rita lo arrancó de su silla, se colgó de su cuello y, se lo llevó a bailar rock sureño. Toda en ella, olía a humedad cenagosa, a sudor reseso, a colonia barata, a hembra aburrida; a mujer madura; a deseo...
Mucho antes, que la canción de los Eagles, Hotel California, dejara de sonar en la juke-box, ya Rita había hundido sus labios en la boca salada del lobo de mar, aspirando en él, humo volátil del deseo, ansiosa de placer, ansiosa de lujuria...
Se encerraron en el cuarto de baño, le desabrochó la cremallera del pantalón y, le pidió con urgencia, que la penetrara allí mismo, de pie contra las baldosas, mientras hasta ellos llegaba la música del cantautor Bob Seger: Turn the page. El saxo caliente de Alto Reed, iba destilando efluvios pantanosos de fuego volcánico, en el ardiente cuerpo de Rita, que frenética movía las caderas, en aquella apresurada crónica del amor obscuro, en la barra de un bar, en la sureña Mobile.
Una vez saciada, pero sólo a medias, Rita transportó en su coche particular, a varios miembros de la tripulación del Argus, hasta la discoteca Number One, ubicada a unas diez millas del garito del griego. Mientras un grupo de jóvenes melenudos, procedentes de la afrancesada y pecadora Lousiana, tocaban swamp-rock y sonidos bayou-funk, el noruego capitán Harald Gunnlaug se acercó a la mesa donde estaba Udonge Bloody Nose con Rita y, les presentó a su última conquista barragana: una rubia tetuda, percherona y miope; una enfermera rompetechos, de seis pies de altura, a la que había conocido aquella misma tarde, en la consulta médica del Dr. Roberts, mientras su correcta ayudanta, pinchaba en la anoréxica nalga al cocinero chino, para intentar curarle su última gonorrea pillada en Santo Domingo, en el célebre burdel Casa Herminia.
Mas tarde Rita, se llevó con ella a Udonge a su casa de Mount Vernon, lo tumbó desnudo en su cama matrimonial y, realizó con él todo tipo de fantasías, para después decirle que su marido era un importante miembro del Ku-klux-klan local, un buen creyente del Big Dipper, un buen patriota baptista americano, partidario de aplastar a los enanos amarillos de Ho Chi Minh...
La ufana y satisfecha Rita, le mostró a Udonge Bloody Nose, la pistola de Bob Hightower, para después llevárselo con ella hasta Gulf State Park y, mostrarle al greñudo marino extranjero, los milagros ecológicos de la bahía de Mobile: sus bayous, sus tierras pantanosas, sus campos de algodón, sus solitarias playas, en cuyas caldosas aguas abundan los tiburones, las rayas asesinas y las barracudas imprevisibles.
Rita, presentó Bloody Nose a sus amigas íntimas, que se aburrían como ostras los fines de semana: la divorciada Linda, que trabajaba como economista en un despacho del Bank of América; la soltera Lucille, que ejercía de camarera en un coffee-shop de la racista ciudad de Montgomery. A petición expresa de Rita, Udonge las llevó a bordo del Argus, para que se relacionaran íntimamente con la brava tripulación pirática, siempre bien armada sexualmente, a la hora de tomar un trago de ron, atracar los labios húmedos de una mujer perdida en el calor de la noche...
En aquella tranquila noche de lunes, sin la pegajosa presencia de Rita, Udonge llamó desde a bordo un taxi por V. H. F. y se marchó a tomar unas pintas de cerveza al Number One. Pidió una botella de bourbon y, se sentó en una mesa a beber, mientras escuchaba música en vivo, pues ya estaba un poco cansado del desmesurado acoso sexual al que lo tenía sometido la ninfómana Rita Hightower. Mientras bebìa whiskey y escuchaba a la "Southern Brothers Band", entabló conversación con la camarera que atendía las mesas. Su nombre era Debra; en medio de aquella marea de humo y sonido, sus ojos claros como el hielo polar y su cabello tan rubio como el oro canalla del vikingo capitán Harald, cegaron su espíritu aventurero.
A la noche siguiente, volvió de nuevo solo al Number One. Sentado frente a una botella de whiskey, a Udonge Bloody Nose, Debra le pareció diferente a todas las mujeres que había conocido hasta entonces. La llamó con trémula voz, para pedirle una cajetilla de cigarrillos y, para preguntarle qué planes tenía una vez finalizada su jornada de trabajo.
Al cerrar la discoteca, fueron hasta un drugstore abierto a tomar una cena fría americana de madrugada. Después, cuando comenzaba a manifestarse en el cielo púrpura de Alabama, el lechoso amanecer del golfo de México, Debra se marchó a su casa y Udonge Bloody Nose al Argus.
A la segunda noche, lo llevó a su apartamento, situado en la carretera de Mobile a Moss Point y, le presentó a su hija Jody. Debra estaba divorciada; Debra tenía cinco años más que su último amante; Debra, todos los días luchaba enconadamente contra sus poderosos e invisibles enemigos: el paso del tiempo; la vejez prematura; el dolor físico; la angustiosa y permanente idea de la muerte, mientras miraba con incertidumbre hacia su vacío alrededor existencial.
Aquella camarera tranquila, de mirada serena y apacible, cautivó a Bloody Nose, como ninguna otra mujer lo había logrado antes. Debra, ejercía sobre él, una poderosa fascinación positiva; a sus ojos, Debra era la mujer de sus sueños oceánicos, la compañera de viaje a Ítaca; el último escollo donde anclar la almadía de su existencia; la tierra fértil donde echar raíces profundas...
Le envió cartas de amor, desde Brasil, Chile, África del Sur, India y Noruega, Japón y China..., pero jamás recibió contestación alguna. Cuando siete meses después, el Argus volvió de nuevo a atracar en una dársena de Mobile, Udonge Bloody Nose, tomó un taxi y se dirigió al Number One. Fue a buscarla, con ansiedad, deseo, desesperación...
Sentado en su mesa de siempre, acompañado de su botella de siempre, Debra, apareció de repente entre el humo plateado de los cigarrillos y los joints, posando con ternura su tibia y blanca mano, sobre su enmarañada cabellera. Bebió de su mismo vaso un trago de bourbon; le dijo, con meridiana franqueza, que la olvidase, pues ahora ella pertenecía a otro hombre...
Un melancólico y solitario Bloody Nose, acarició por última vez, su lacio y largo cabello rubio.
-Pertenezco a otro hombre. Ahora soy Mrs. Jones. Sam, es un buen marido. Mi hija, necesitaba urgentemente un padre. Por favor, no me envíes más cartas de amor... Tienes que entenderlo; lo nuestro, sólo duró una noche; un amor efímero, entre una camarera que estaba sola y un marinero extranjero, que también estaba solo.
Cuando Debra Jones, se levantó de su mesa para atender a otros clientes, Udonge se empapó en bourbon para olvidarla. Nunca más quiso volver al Number One.
Al principio, en medio del océano, sólo pensaba en ella, pero así como los años fueron pasando en alta mar, su rostro envuelto en un halo de humo gris y rock sureño, fue desvaneciéndose muy lentamente, hasta perderse en el traidor olvido, quedando de Mrs. Jones, un lejano esplendor en la hierba, de una sureña noche de verano.
Udonge, Los argonautas, Alabama, a bordo del carguero panameño Argus
A principios del año 2000 entregué una copia de mi libro "El velo de Isis" en la Casa da Cultura de O Grove, a la funcionaria de turno.
Verbalmente la informé que la presente obra, significaba un regalo y homenaje del autor al pueblo marinero de O Grove; una muy generosa manifestación de mi cariño hacia los ciudadanos grovios, sin contrapartida alguna por parte de la corporación en pleno ejercicio del poder municipal.
Voluntariamente, yo estaba dispuesto a renunciar a los derechos de autor ante notario y a una futuro explotación del mismo, siempre, a partir de entonces, por parte del Ayuntamiento de O Grove.
La obra a regarla, estaba totalmente acabada literariamente en formato papel y en un CD-ROM con imágenes, dibujos e ilustraciones propias, que así mismo figuraban impresas en el original presentado. Recalqué en varias ocasiones, que mi libro era un regalo mío para el pueblo de O Grove.
Pasaron los años; demasiados años y, hasta la fecha presente, nadie fue capaz de explicarme qué pasó con mi generosa oferta literaria.
Cuando hastiado del tema intenté recuperar mi regalo, verdaderamente humillado, los textos que nadie se dignó nunca a leer, pues un virus informático atacó mi disco duro y perdí el original, misteriosamente, "El velo de Isis" se había evaporado, pues en la Casa de la Cultura, desconocen su verdadero paradero final...
¿Quién era alcalde de O Grove en el año 2000?
¿Quién era Concejal de Cultura en el año 2000?
¿Dónde está mi CD-Rom irrecuperable?
El pueblo de O Grove, está en su pleno derecho a conocer la verdad y, a saber por qué rechazaron un libro mío de artículos premiados a nivel nacional sobre O Grove.
Alguien, a nivel político, tendrá que dar la cara frente al humillado y generoso autor meco Udonge...
Alguien, a nivel municipal, debería por justicia y dignidad, restañar tan absurdas heridas del pasado...
Muchos años después, Udonge, de forma altruista y desinteresada, cuelga los artículos desaparecidos en una página web brasileña, www.escrita.com.br para que los grovios puedan finalmente leerlos gratuitamente y, estar orgullosos de ellos, pues reportajes semejantes, dignifican y borran la pésima imagen de O Grove, en los medios de comunicación internacional y, revitalizan al máximo su desastrosa y endémica agenda cultural.
H
ora de la sin razón, del hastío, del tibio arrullo, fermentado entre las liendres del crepúsculo; malahora, sombra sin sombra, noche preñada de miradas turbias, humus en el yoni y las axilas, vino en las charcas, un poema que se aleja, una botella vacía, otra más, océanos radiales, riadas y diluvios, teatro de sombras, cejas depiladas, mejillas blancas, labios bermellones, corazones sin alma, melodía francesa, noi sáaao indochinoise, hindúes a la capa, tecas leñosas, cariadas y ancianas, viejas hechiceras fumando la plata, polvo encorvado, polvo color siena, naranja, polvo germinado, silencio heráldico en la gran charca transoceánica, tibieza en las mentiras, rasgados ojos chineses, algas negras flotando en las palúdicas aguas del Nam Khong, acólitos rapados, el té perfumado de la mañana, frontera, río arriba y abajo, los manglares, el dulce trópico de L´Indochine, la baguette, carmín en las mejillas, jenjibre en la sopa, serpiente marina en el plato, un recodo, un remanso de paz, un meandro olvidado donde ver crecer la hierba, un caneco de vino de arroz, una phiisáo, vagabundeo entre las buganvillas, Buda hierético rodeado de impasibles amores, ídolos de bronce y barro, fuegos de oro, inmovilidad sacra, la muerte sin gloria, la trampa maniquea de la carne, amarillas flores muertas, atrios abandonados a las hormigas, mariposas gigantes de mayo, lluvia en el viento, arrozales del alma, melancólicas mansiones olvidadas, palacetes, iglesias, extrañas flores impregnadas de fantasía, rotos osmantos, símbolos arcaicos, la maleza, la lluvia, el sol de mayo, la pereza, ruinas concéntricas, orquídeas salvajes, mendigas hmong lao, paz en la encalmada, la lengua muerta de los conquistadores, el misterioso silencio de los laosianos, ensimismado paisaje, etérea tristeza, melancolía del agua, vírgenes soñadoras oteando la mansa corriente, la sombra de Buda, algas afrodisíacas, plata falsa en Talaat sáo, viento y lluvia en la obscura madrugada, vagabundeos por los pretiles y las arenosas bancadas, playas fluviales de Wiangchan, mariposas gigantes posadas sobre el loto blanco, una habitación espartada, desduna frente a un wat budista, palmeras e ídolos de ojos rasgados, cánticos letárgicos, la tormenta del atradecer, el vino del anochecer, la luna flotando sobre el Nam Khong, la dulce pereza e la carne, humedad crepuscular, el cántico del pescador, la canción de la amante olvidada, jerga en francés, lenguaje argótico, música laosiana adobando la tarde, flores sin nombre, lotos en los pretiles, doncellas de larga y suave cabellera, sonrisas veladas, la lluvia empapando los mercados fluviales, fón tok nak nak, aire electrizante, inmovilidad en la sombra, espesa tardanza en la noche deslizante, la inmovilidad ganándole la batalla, guerreros, monjes y cortesanas oteando la bruma azul que mana laxa, Agua y Fuego en el cielo encapotado, electricidad en las entrañas, la lívido se sonroja pero el láo lào lo calma, la jungla inalcanzable, la vida misteriosa que se desparrama, seda salvaje huida de la metralla, frágil cerámica vietnamita, píldoras de cinabrio, sangre de cobra, ginseng, vendedoras de futuro, story-teller mendicantes, la aurora abrazada desnuda al rubio arce, agonía del connubio, connubial tratado, las flores caern sobre el vino derramado, otoñales hojas navegando en las sucias charcas, las flores del deseo desplomándose sobre la sopa de pescado, blancos pétalos de muerte, lirios en lontananza, voces herméticas, onomatopeyas, la tierna y blanca baguette del amanecer, les chinois mangent avec des baguettes, Alie aes doights etaient baguettes d´argenta, dulce Soror, hermosa flor de loto, dedos delgados y eléctricos, largas uñas tintadas, nívea piel, loung lao y praissani, bachante bachique, babillarde, baby-whisky babines, raza vieja y sabia, el olor de la tierra roja y mojada, Daao, baby-sitter emancipada, ancianas echadoras de cartas, viento obscuro asesinando a las flores, pétalos rojos flotando sobre la charca, navegando por mares e imposibles ríos en la oceánica distancia, Buda medita en el wat, silencio en el mundo, los monjes se ríen de la necedad humana, cordón umbilical que nos ata al imposible mañana, rubias baguettes surcando el Nam Khong,proa a la frontera, thai lao, falangs, badinerie argótico, los ídolos de ojos rasgados bailan y bailan, confiner un monastère, aire de conquète, rapsoda del hambre, poésie affamé, dulce invernada indochinoise, mourir en l´Indochine, mourir de tristeza surcando la Nada, dejando por la popa a Europe passé, morr entre los ídolos del horizonte perdido, morir entre la madreselva malvarosa que envuelve a la aterciopelada neblina ribereña, que envuelve a Wiangchan, Sandal City, que envuelve al viejo Fo en un anónimo crepúsculo mientras una dulzona y laxa música laosiana huye del night club, abraza la calle encharcada y se refugia en la mirada de Alie, se abraza a la noche imposible del Saysana hotel, en el tibio y lluvioso amanecer; lúgubre, indeseado pasaporte hacia la quimera, amanecer en la barra del Saysana cuando ya huyeron los músicos y las cortesanas y tras ellos también huyó un encapotado cielo metálico; melancolía, un último vaso de licor de arroz para asesinar el alba canalla, soledad ribereña, las flores muertas en el fondo del vaso, la música prodigiosa embalsamando algas e imágenes, novias ahogadas en la charca etílica. La frontera de los sueños está lejos, la frontera está cerca, el viaje hacia el fondo de la noche es lo más valioso, al amanecer, en Laos, la vida no vale nada.
P
rimavera thai en Ayutthaya. ¿Quizá invierno? Tormenta de flores rojas y amarillas sobre los canales, dédalos de agua que abrazan el amanecer con su húmedo aliento preñado de belleza. Ayutthaya, hermoso fantasma del ayer, plañidera fluvial, reina del loto blanco y, ahora, sepultada en el silencio, sueño breve de la locura humana, silencio resignado, diez mil primaveras ya pasaron y, ahora, la hermosa dama, te queda el recuerdo de antaño rememorando el lejano esplendor en la hierba y la grandeza de tu pasado, dama fluvial envuelta en aroma grato flotando en los estanques y los canales donde la vida fluye al igual que el agua y el viento, igual que las pasiones humanas se tasan en el talaat y las conciencias se confunden bajo el peso de la máscara, sí, ahora, el frío tibio de la noche ya sepulta a los pálidos jinetes de la noche, solitarios héroes rubios sin batalla, apenas nostálgicos del Tao, vagando por tu tupida floresta impregnada de belicosas hazañas.
Una estatua de bailarina bailando con la luna, un solitario lingam, un templo cercado por las flores, el canto de las cigarras, el croar de las ranas, mil pagodas testimonian tu brillante pasado, ruinas donde la procesión de dioses sucumbió, lujuria en el Callejón de las Flores, besos entre el vapor de agua, trenes que van y vienen, la frontera, Issan, Bangkok..., caminos entre los wats, caminos serpenteantes jalonados por charcas donde habitan flores de diabólica belleza, tan hermosas como la esperanza y la media luna, como la luna nueva en un cielo cubierto de grisalla, olor grato a especias en el mercado fluvial repleto de verduras de bronce y arcanos taoístas, un cuervo cerca del agua, monólogo eterno del Agua y el Fuego, viuda triste y joven añora la calentura, la libación de la carne, bibojin urisane-gao, cultivadora tierna del bonsai, paisaje en maceta, toda ella sonrisa y fragilidad, dedos estilizados, enamorada eterna de Shouxing, Xiaoyú en su jardín, ¡yaoping, yaoping!, wuji, todo xin, tierna enamoradas de la aguada difuminada, mei jen fu, antaño sólo fu, ahora sólo wei wang-jen, ¡wan sui!, hábil maestra del Go, changdiao, idólatra del mien ling, todo ojeras y dedos ensortijados, cultivadora de bai-doku, y mei-tu, un-te, todo huesos y sonrisas y fuego en la piel, dueña de una pensión, dueña de una guesthouse, dueña sin dueño, Hongyú, amante de los tatuajes esotéricos, esotérica ella, experta en el juego estratégico del Shogi, enredadera frente al espejo, té dulce de Yunnan, té rojo de Yunnan, vacío y pereza, música de laúd en la madrugada, sus dedos, delgados como fideos chinos, suaves como lianas de seda enredados en el blues, lluvia torrencial, tataat nocturno, viejas canciones de frontera, amor en rojo, amor al rojo, después del amour, té verde, té aromático, lu cha, hua cha, hong cha, oolong cha, sus labios en rojo, su mirada ausente oteando el vuelo de las golondrinas, cabellera negra, satinada, más allá de la ventana, del río y del ciruelo y de las ruinas búdicas, la vida estraviada, la vida vivida en exceso, el humus de dos cuerpos sobre el tatami, lluvia caliente en el techo, té en los labios, Jade Rojo, masticando sus tatuajes secretos e íntimos, Tachikawa, ¿Chispa de la vida?, ¿Río de la vida?, tachikawa grabado en el ombligo... Ayutthaya, la Venecia siamesa, indolente, acuática, permisiva, el antiguo y sofisticado aroma de Siam enfrentado a la rudeza birmana..., Hongyú cocinando, leyendo, conocedora del Shi y del Chen, nan po, nü hung, oteando flores de loto, wu-wei, quing y ning, innumerables tardes de torrencial lluvia tropical jugando al liu, milenario ajedrez chino, jugando también al ya-po, ella es pai-hu, Tigre Blanco contra hong long, Dragón Rojo, tao-num, todavía tao-num, lodo y loto, suciedad y pureza, lluviosos anocheceres, vagando por los canales, ruinas kemer, ruinas siamesas, ruinas birmanas, belleza primaveral, cópula elefantina, tierra roja regada de flores blancas, budas ecuestres, budas soñadores, el olor de la pimienta negra, inciertos trenes bajando y subiendo a la frenética Bangkok, inciertos trenes subiendo a Issan, pasajeros anónimos, sin rostro y sin alma, sólo un tren que pasa, que se aleja en la nocturna neblina, un tren que muere en el olvido de la viuda frente a un barreño de agua caliente, sus frágiles dedos de un-te, navegan por lejanos senderos, su silencio absoluto, sus ojeras de concubina desdeñada, ausente, perdida frente al karaoke viendo pasar la vida, contando nerviosa el apremio de las mil fugaces primaveras, la belleza que huye, la belleza que huyó hacia el laberíntico río, recogiendo las flores caídas en el jardín, enterrándolas en el crepúsculo, Xiao Hong, enfrentada sola al velado otoño, te ofrece el té de la mañana, la chispa de la vida, acuclillada, rozándole, rozándote con su sedosa cabellera y, uno, poeta del hambre, vagabundo en l´Indochine termina enamorándose, enamorándote de su dulzura, de su silencio abrumador, de sus oscuros ojos almendrados, brillantes como brasas satinadas, ella que odia los trenes y la fón tok del amanecer, ella instalada en su otoño, ella añora la perdida, lejana primavera, añora una alcoba compartida, un baño de agua caliente al anochecer después de cocinar todo el día para los viajeros falangs, amor sabio y maduro, añoranza de su natal Chiang mai, ella es hun, alma espíritu y carne, mancha y huellaella también es olvido, sombra crepuscular, el poeta del hambre es sólo hen, mancha y huella, también olvido, también un tren en la noche rumbo a la frontera, surco en el río, navegante a la deriva oteando bonsais, viudas chinas y birmanas ruinas, es la noche de cristal, es el licor de arroz, es el Mekong whisky, es la frialdad del solitario amanecer cuando las doradas buganvillas mueren de amor, es el vértigo del fracaso eterno de la soledad, del errabundaje circular, es el ardoroso e interesado abrazo de la nu-yü joven en una cha fang cualquiera de la fluvial Nanking.
¡Oh, yimin!, le susurra Xiao Hongyú al poeta olvidado por el destino, tú, Pequeña Roja, mi pequeña, eres sentimiento y paisaje, eres Quing-jin”, pero en el hua-fang de Ayutthaya, las bailarinas de Buda de pocas primaveras, todavía prímulas por desflorar, bailan sin bailar una ancestral melodía siamesa, bailarinas sutiles como amorosas serpientes, ardorosas como tigresas, mientras el ya-po y la mei-po recuentan ávidos el botín del cielo, entonces el río canta, baila y llora, las estrellas susurran, el vino especiado devuelve el esplendor a la hierbaprimaveral, y nadie piensa en la velada y otoñal Xiao Hongyú, sola sobre su tatami hojeando un libro sin leerlo, pensado, quizá en el falang vagabundo de Issan, el licor de arroz empapa los sentidos y afloran los recuerdos, afloran las batallas perdidas, los senderos errados, los diez mil vagabundeos sin fortuna, los trenes que lo arrastraron hasta recónditos paisajes de lontananza, imágenes que se ahogan en la corriente, tao-jing, taojing, vete corazón roto vete Shuoyue, adiós en casa de Xiao Hongyú, adiós al pincel y el tintero, “espera a viajar un día propicio: 3, 6, 9, 13, 23, 16, 26, 19, 29”, mas el tren que desconoce la numérica mecánica celestial se plantó en el ba, número ocho, número negativo, sin esperar por el doble ba, dieciséis, número afortunado, sin papel y tinta, el wuji, el hombre sin huella, teórico del wu-wei, se deja seducir por la maga siamesa que toca para él el xian, que toca para las golondrinas enamoradas de la nieve de primavera, mientras en su alcoba, la viuda Xiao Hongyú, wei wang jen, la persona que tan sólo ya espera la muerte, piensa todavía en él, poeta vagabundo, wujin, mas ella le abre su corazón, restaña sus heridas y masajea sus pies, mas él, poeta del hambre, se pierde en la noche flotante, entre las sonrisas de las pérfidas chunyan, youwu, de hermosos melocotones, chiao-mei del pa-kua 63, chi-chi, después de la consumación, después del abrazo, después del yun-yu, mientras la tao.nam se conforma con su especial yu ju ji y su honorable hou hou: tiempo correcto de cocción.
N
octurno indochinoise, sombras en la ribera, pasan las embarcaciones bogando hacia el norte, dioses budistas taoizados, dioses taoístas budizados, dioses viejos y sabios, polvo rojo en el bulevar; polvo rojo en la nada.
La frontera huele a jenjibre, a licor de arroz y pereza, atardecer de oro en el crepúsculo dorado, lluvia en los pretiles, vino en el alma y la tristeza bailando con el alba; tristeza.
El polvo rojo nutre la insania, silencio en el vat, canciones en la estrada, frontera natural de Agua y Fuego, crisol yun-yu, río sin agua, una mujer solitaria; un falang canalla.
Colmada por la hazaña, enamorada, sueña con una nueva marea y mil primaveras, sueña sentada en la arena del bankside, desafiando a la luna misteriosa, sueña sin palabras, sin imagen alguna, pero el infortunio intuye. Primavera: ¿dónde?, quizá en la cometa de fuego que choca contra su destino y, muere, sin que Buda condene su locura. Aguacero audaz, enamorado de phrà chan; ya po, mei po ancestral siempre vagando entre ruinas.
Apenas un beso para que las estrellas estallen cuando en el río todo es paz; en sus fanchuan descansa la tormenta; antorchas móviles indagan el misterio anónimo de los pescadores ciegos intentando atraparla con su red mecánica, mas ella, phrà chan, vieja y sabia como el primer pecado, se burla de sus amantes, velada por la azulada madrugada se esconde en la imposible espesura; ellos, los pescadores ciegos, la llaman, la imploran, la temen, nadie quiere desposar a la brutal malahora. Sobre el río flota una desolada conjetura y Xingyú, la teme. La madrugada llegó al Nam Khong, la corriente baja y sube, ya el sol caldea los corazones solitarios, llegó el alba, llegó la corriente roja y sabia, la ciudadela duerme preñada por el olvido, silencio matinal en las razas, túnicas anaranjadas, pies desnudos, cánticos acompasados, el vino de la pereza ahuyenta a la pálida amante, retornan las golondrinas; el falang se marcha buscando campos de arroz, letanía búdica, ídolos en el camino, es la hora de la frontera enmarcada en un sendero de truenos persiguiendo al agua callada; Sandal City, loto blanco en los manglares, melodía lenta, melodía pausada, Xingyú cuenta las estrellas con sus afiladas uñas plateadas.
Viaje sin final, jardín florido en la bocana, sueño herido de primavera, allende de la otra orilla, un paraíso extraño, mejor libar el último sorbo, la vida es una vulgar trampa, la vida no vale nada, apenas una caricia interesada; Laohu, el láo lào y phrà chan apoyados en la sombra escuchan el tañido de la tristeza imposible acosada por el alba entre senderos milenarios y vendedores de algas marinas en Táalat Sáo, prometiéndole la madrugada a los cuervos revoloteando en el cielo bermellón; en el azur, desfile de bailarinas del hambre, manejando hábiles cometas, pescadores ciegos enredados entre las algas, duermen los dioses del silencio, sueñan con amores las cortesanas, aire caliente, aire lechoso, todo el aire de Indochina abrazado a los arrozales; aire espeso y pastoso como el laosiano khao niau abrazado a la tensa corriente engarzada en la tristeza del mañana.
A
l defenestrado bulevar fueron llegando, cual flores amaestradas por reinas muertas que se agitan en los bruñidos espejos del pasado, voces titánicas del ayer entre la hiedra vencida por la cobra zarca de mayo, cariadas tekas, ancianas buganvillas durmientes tapizando herrumbrosas mansiones, antaño orgullo de la Galia falang pero hoy tan sólo refugio de escarnecidos bandidos black hmong lao cultivando pepinos y amapolas en la blasonada bañera del coronel que perdió todas las guerras indochinoises, bibliotecas saqueadas por las ratas y la insania laosiana, en el país de ensueño, tierra plácida, somnolienta, somnolencia al depuntar la tibia madrugada, río de estetas perezosos y longevos, poética pereza convertida en prosa esfumata, canción guerrera forjada en el recuerdo de mil guerras libradas contra el viento obscuro de la noche, país de países, tribal existencia entre bosque y madreselva, elefantes para la tierna fábula, reyes-marioneta, tierra de Issan, arrozales en la bocana del delta, tekas vigorosas, dulce lluvia de mayo, fanchuan atiborrada de campesinos y guerreros que cruzan el Nam Khongen rumbo al talaat de la siamesa Nong Khai donde vender sus tristes himnos de la victoria con causa. Emigraron los héros, ahora gavilanes fronterizos, también los gentilhombres que surgieron de la ceniza de la naga triunfal buscando en el pasado como si fuesen diosesdel infierno hindú, hurgando en el bulevar de los sueños rotos, las Sores de Occidente malgastan su clorótica belleza despiojando flemáticos lobatos que un día no muy lejano las arrojarán al fuego del olvido, Europe: quimérica y metafísica frente al noble bandido amarillo hmong, sibarita de la adormidera de los muertos. En el bulevar, todo se trafica en nombre de la temible serenidad laosiana, corriente espiritual que emana de la propia tierra, al igual que el hierro es de la montaña sin rostro y de la joven amante de ojo rasgado que reza a diario en On Ten a los mutilados budas de bronce que jalonan el perfecto jardín marchito; wats y bulevares, mercadoctenia de mercaderes han y viet, mientras los laosianos se entusiasman escuchando crecer la hierba, sentados o acuclillados a la orilla del río, infinito y dilatado paisaje glauco, verdequemado, ocre, esmeralda atribulado, ensamblaje de contracorrientes, connubio anunciador de grandes desfollajes químicos, amalgama multiesebcia del budismo Theravada: Buda llamando a la lluvia, El árbol de Buda, iconografía de un bucólico paisaje empapado de Kama, en la verdadera esencia de un pueblo silencioso y tranquilo, ramificado, bifurcado en una nación de naciones, de pequeños héros anónimos forjados en la brega contra el siamés, el han, el viet, el falang y el birmano, raza de niños, insulto galo de , proverbio de pseudoescritor, más bien de cronista poco hábil con el adjetivo, metáfora para definir lindezes contraculturales, djai-yen, tranquilidad, sosiego, calma en un río de tormenta, pueblo olvidado, nación que deseó ser ignorada y feliz, paraíso perdido entre arrozales y tupidas montañas: hermosas como oníricos y etéreos paisajes de la dinastía Song, thanon de atroz mutilación convertida en anacrónica bazar al estilo han, calles de polvo rojo, mansiones ruinosas a la luz de la luna, flores amarillas de belleza enfermiza, ancianos ilustres divagando a la sombra del árbol de Buda, vendedores de remedios y desconsuelos, callejas tapizadas de hermosas flores de flamboyanes, alcurnia de pálidas princesas de larga cabellera cabalgando proletarias bikes camino de Talaat Sao y Praissani donde se vende la ilusión del alba gris y la cotidiana tachi-kawa de la existencia, entre flores de loto, especias, olor a sándalo y duraznos, toda una compleja sinfonía estelar bajo el influjo de la todopoderosa luz laosiana tapizando polvorientas callejas del bulevar de los sueños, próximas al gran río indochinoise, festejando el nacimiento de orquídea bajo la tutela de la amorosa lluvia de estío que cerca la ciudadela de Sandal City y se rinde cada anochecer a la tiranía del desencanto budizado y ante el polvo amarillo de la época seca, cuando ya murió la rana y el Nae Nam Khong se transformó en un silencioso ermitaño de agua plateada, de mansa agua que retoma el sendero ilustre de los efímeros cantores fluviales, antaño reyezuelos de la verde jungla, agonía de la raza blanca, violetas, crisantemos y amapolas para los muertos ilustres de los cariados parapetos de Europe; el olor a alga fermentada es la clave para entender el huevo espiritual zen que se apoderó del bulevar laosiano.
Navegar el acotado territorio de la memoria, persiguiendo un lánguido paseo por el ciego crepúsculo embalsamado entre charcas de infinita tristeza, parapetado entre las frágiles papillon de mai, mientras en el gran río asiático, un triste niño afrancesado juega con las débiles cometas en el estuario de Wiangchan, sin dejar de imaginar nunca: el imaginario mar laosiano.
Durante veinticinco asombrosos años, Udonge permaneció oculto en la sombra, escribiendo sin tregua alguna, una obra literaria descomunal, blindándose contra éxito y fracaso.
Totalmente ajeno a la tramoya mercantilista en España, sin importarle modas efímeras, premios trampeados y demás venenos en curso, se encerró en sí mismo, hasta culminarla finalmente en 2005, tras superar un imposible Oximoron, más allá del túnel del tiempo...
La última jornada laboral que trabajó Udonge, fue el 23 de diciembre de 2003, una vez atracado el supergasero "Bilbao Knutsen" en una dársena del astillero de Sestao, ya bajo amenaza de cierre estatal definitivo.
Durante las navidades del año 2003, vagó melancólicamente por el grisáceo Bilbao ultranacionalista, intentando encontrar un nuevo trabajo en la mar como Marino Mercante o, en tierra como Freelancer. Al igual, que otras muchas veces en su difícil vida, fracasó nuevamente. A lo sumo, en el Ayuntamiento de Bilbao, le ofrecieron un puesto de trabajo como barrendero de calles y jardines. Sin futuro alguno en Europa, aquel mismo invierno, decide emigrar a Brasil y probar suerte como pintor “Haboku” y escritor de fortuna.
En Sâo Paulo y Río de Janeiro, malvive gracias a sus dibujos "tachikawistas", que negocia en los numerosos sushis-sam paulistanos, restaurantes nipo-brasileiros, a cambio de pescado, arroz, sake... O gaúcho Edison de Souza, pintor da aquarela cósmica e também da paisagem urbana paulistana e, a marchande nipo-brasileira Hideko Suzuki Taguchi, propietaria da "Galería Deco" em Bela Vista, lo vieron pasar fugazmente por la Avenida Paulista, con sus incomprensibles dibujos "tachikawistas" bajo el brazo, durante el lluvioso invierno austral del 2004... En las cantinas do Brigadeiro, Udonge culmina su libro portfolio "Ayuthaya-Wiangchan" mezclando palabra e imagen. "Paulistanias", un peculiar texto udongista de narrativa poética fue escrito íntegramente en Sâo Paulo.
La madrugada de Copacabana lo recuerda caminar rumbo a Leme, donde sentado en una mesa tabernaria del lupanar"Bar da Boa", hilvana imágenes delirantes en sus cuadernos acariocando y, boceta rodeado de "faveladas cabritinhas novas e piranhas malandras", futuras novelas por inventariar; por ejemplo la singular e inédita "La concubina de mi amante", en buena parte autobiográfica, fue diseñada entre el sacanagem de Prado Junior... En el mismo bar carioca escribe su relato ” Los crisantemos del décimo día”, incorporado posteriormente como el capítulo XIII de su obra “El juego de la nube y la lluvia”. A venenosa cobra sacana da mulata Paula a mineira, que trabalhaba na barra do safado "Balcony Whisky Bar", al robarle sus escasos ahorros, gracias a la pintura Haboku, bateu-nel até a areia da praia do Leme..
. Marisa Lisboa, Fausto, Joâo Câmara, Careca..., troca-tintas cariocas da Feira do Lido, cada uno a su manera, modestamente, lo ayudan a sobrevivir durante varios meses de hambre, fracaso, desasosiego espiritual..., hasta que a finales de septiembre del mismo año, milagrosamente es capaz de alcanzar la orilla europea, sin futuro alguno que labrarse.
Andando, desde la estación madrileña de Chamartín, hasta la estación de autobuses de Zamora, humillado, hambriento y vencido, realiza el retorno de la inmigración brasileña, caminando día y noche, siempre caminando por los amarillentos campos ya otoñales de Castilla, alimentándose de uvas que recoge en los bosques leoneses.
En Zamora, una fría mañana dominical, el cielo protector le envía un ángel con nombre y rostro de mujer: Li zi, una joven azafata china de la compañía “Singapore Airlines” que deambulaba por la estación a las seis de la madrugada, intentando encontrar a alguien que hablase un poco de inglés o chino hanyu... Inexplicablemente para el maltrecho "tachikawista" Udonge, la dulcísima azafata Li zi , se convierte en su inseparable "shakti", durante una luminosa semana, viajando juntos por los lagos y bosques de Sanabria, ya cubiertos de dorada hojarasca otoñal e intensa neblina matutina. Gracias, a la sorprendente y angelical Li zi, el troca-tintas alcanza la turbulenta costa de su natal Groveville.
Durante meses, la editorial barcelonesa Ediciones de la Tempestad, está intentando localizarlo, inútilmente...
Tras una breve, áspera y complicada estancia en su villamarinera, Udonge, otra vez andando, pero sin la ayuda mágica de Li zi, ya camino de Singapur, vuelve otra vez a Zamora, a intentar faenar en el campo zamorano. A la orilla del mismo lago de Sanabria, mientras la recuerda con nostalgia, hilvana su “Biografía incompleta” que tanto desconcierta a sus lectores internautas. Cae enfermo en un bosque de Mourelos; unos cazadores lo encuentran desangrándose entre la maleza; una ambulancia lo ingresó en un hospital zamorano.
Una vez dado de alta en Zamora, la Cruz Roja lo ayuda a regresar a Galicia; nada más pisar tierra gallega sufre un problema cardíaco y vuelven a ingresarlo en otro hospital, primero de Vigo, después Pontevedra.
Durante dos semanas, es incapaz de mantenerse a pie. En cuanto puede moverse malamente, viaja A Coruña, para hacerse con un documento oficial para emigrar esta vez a Andorra... El viaje de regreso a su casa, tiene que hacerlo andando, pues carece de un miserable euro... Se pierde en un tupido robledal céltico... Anochecía; unos leñadores al verlo tan débil, sin apenas fuerza para caminar, lo llevan en coche hasta Santiago de Compostela, envuelta en una gran tormenta de lluvia y viento atlántico. Enfermo, se derrumba finalmente en una plaza compostelana; cuando recupera el conocimiento, está ingresado en el nuevo hospital de Santiago, con el alma rota y el corazón a medio gas... Varios días más tarde, de nuevo andando, alcanza finalmente la costa de Groveville. Amanecía.
En autobús desde Pontevedra llega a Andorra la Vieja. Intenta trabajar como lavaplatos en algún hotel de Escaldes, su máxima aspiración humana, para poder comer caliente y tener una cama donde dormir. A Udonge, sin papeles del gobierno andorrano, no le es posible ni siquiera ser en este mundoinfernal, un soñado rentplats...
Mientras tanto, se muere de hambre, frío, tristeza, desolación, rodeado de nieve pirenaica y desasosiego espiritual.
En la Biblioteca municipal de Escaldes, escribe íntegramente "La novia roja del samuray", un poemario que llevaba en la cabeza desde hacía años. Utilizando restos de hojas y cartones que encuentra en las heladas calles andorranas, hilvana el manuscrito original, mientras Ediciones de la Tempestad intenta localizarlo desde hace meses...
Sin posibilidad humana alguna de encontrar trabajo en Andorra, ni siquiera como lavaplatos, por ser un vulgar sin papeles, Udonge con dos céntimos de euro en el bolsillo, cruza la frontera hispano-andorrana andando, con nieve hasta las rodillas. Para acortar la difícil travesía pirenaica, mientras camina hundido en el temporal de ventisca, estudia chino y lee al poeta maldito Arthur Rimbaud. Al anochecer, se desploma semicongelado en una helada calle de la medieval La Seu de Urgell..
. Una vez recuperado de la agónica travesía en el ambulatorio local, Cruz Roja le abona un billete hasta Lérida.
Una vez allí, intenta encontrar trabajo en la recogida de la aceituna leridana, pero los patrones catalanes, los prefieren negros y sin papeles, para pagarles menos jornal...
Por el día, con el estómago revuelto y roído por el hambre, en trozos de papel leridano, en su espléndida biblioteca municipal escribe el manuscrito original "Nam Khong Monogatari", un viaje de Udonge por Indochine y el antiguo Reino de Siam, narrado al estilo japonés; por la noche, durante la nevada madrugada del río Ebro, duerme en los cajeros automáticos, en medio de inmigrantes negros sin papeles, vagabundos profesionales, ladrones.
.. En la señorial y opulenta Lérida, tampoco hay trabajo temporal para un perro de la calle llamado hambre. En la delegación del sindicato socialista UGT, lo trataron peor que a un leproso, por no tener la cuota al día, pues sin ingreso alguno en el bolsillo, desde hacía un largo año, a Udonge, antiguo militante de la ITF, no le era posible estar al día.
Cuando la biblioteca leridana cerraba durante los fines de semana, Udonge busca refugio literario en la estación ferroviaria; allí casualmente conoce a Naya -Esperanza en ruso-, una joven vagabunda moscovita ilegal que tocaba el violín a la puerta de la Universidad de Lérida. Naya, el dinero ahorrado se lo gastaba en vodka y cigarrillos marca "Rainy Day Women". A la orilla del río Ebro, el poeta machucado y la ilegal violinista moscovita, hija de un antiguo espía de la KGB, comparten en común durante diez días hambre, vodka, fuego, una sucia manta militar soviética remendada... Apoyándose sobre su espalda, mientras la rusa tocaba el violín a la orilla del río, termina de tejer “Ariadna et Europe: Blonde on Blonde”, en dylaniana referencia al cabello rubio de Naya, su única almohada durante la fría madrugada leridana. Cuando la moscovita ilegal, decide finalmente probar fortuna en Barcelona tocando en la Rambla barcelonesa, huyendo del crudo invierno de Lérida, Udonge se pone también en marcha, pero rumbo al Oeste...
Nuevamente caminando, bajo la espesa y tenaz nieve esteparia, alcanza la ferroviaria Miranda de Ebro, en diciembre de 2004, un invierno especialmente largo, gélido y duro. Udonge merodea por los alrededores de su antigua casa familiar. Se sienta en la cantina ferroviaria de Miranda de Ebro, a soñar despierto con su perdida juventud a la orilla del río Ebro, como en su etapa de adolescente. En la bien caldeada biblioteca mirandesa, continua trabajando infatigablemente en su "Nam Khong Monogatari".
La bibliotecaria lo ayuda con folios en blanco y bolígrafos nuevos... Pero en la ferroviaria y nevada Miranda de Ebro, tampoco hay trabajo para Udonge... Una luminosa y helada noche mirandesa, cercana ya la Navidad, en medio del terrible páramo burgalés, a las tres de la madrugada, perdido en la nieve bajo la luz de la luna, comienza un nuevo libro de significativo título: "Poemas del hambre"...
El fin de año lo pasa en un albergue palentino abarrotado de ilegales sin papeles. El día uno de enero del año 2005, abre su diario personal y comienza a escribir su particular odisea homérica, frente a dos ancianas hermanas de la caridad, que en nada se parecen a las jóvenes sores buscadoras de piojos que enamoraron al vagabundo Rimbaud. A mediados de enero del mismo año, dejando atrás una turbulenta aventura transoceánica, recala finalmente otra vez en Groveville...
Tras una intensa búsqueda detectivesca, la barcelonesa Ediciones de la Tempestad, lo localiza escandalosamente vivo, con el afán de publicar su exótico y desconcertante libro "El juego de la nube y la lluvia", escrito por el rimbaldiano Udonge en el año 1974, durante su accidentada etapa guayanense en Paramaribo, durante la época colonial holandesa...
Era tan sólo, el comienzo de una leyenda literaria viva, pues si milagrosa es su renovadora y vanguardista literatura, en un opaco territorio totalmente carcomido por la especulación editorial que degrada,ignora y margina la figura del autor libre, indómito e independiente, no menos lo es su errática existencia vital, como personaje a fabular con universo propio; a narrar por un tercero en discordia…
Operación Nécora, Centolla, Lamprea, Rapante, Congrio, Job, Fornos, Retro... ¿Quién se lo cree, sinceramente?
Cae el crepúsculo ciego sobre la laberíntica cayería de Groveland, momento que utilizan las potentes planeadoras "mecas", marca "Crompton/Sea Ranger", equipadas con modernísimos motores Yamaha-250 caballos por hélice en el agua, para faenar tranquilamente a escasas millas de la costa, mientras la escarmentada tripulación del SVA, con base en Villagarcía de Arosa, juega su sagrada partida de dominó chino.
Reconvertidos en pacíficos comerciantes de "Dolar Street", "Crime Street", “Silversmith Street” y “Goldsmith Street”, los históricos “capos” de la década de los sesenta y setenta, juegan con sus nietos, hoy ambiciosa caterva saludable, con vitola y caché de futuros empresarios jóvenes gallegos; cachorros pijos que estudian en colegios elitistas de pago, van de “bloqueros” en las últimas elecciones municipales, beben agua mineral desnatada en los bares de “Silversmith Street” y, consumen psicotrópicos en las discotecas de “Dolar Street”. También son adictos a la tecnofilia gringa y a la "bollería boliviana". Son todos ellos, "pijos de familia bien" con saneadas economías patriarcales, cuyas raíces se hunden en el contrabando de tabaco, hachís, "pichicata"... Son los empresarios mecos del mañana...
En Grovelandia, cuando llegan los predecibles meses de las redadas antidroga, sus padres cierran los negocios por vacaciones y, la familia al completo, emigran a Chicago, a jugar al póker trampeado con el FBI americano, mientras su cachorrada aprende inglés y realiza académicos “masters”. Cuando regresan finalmente a la “Calle del Oro”, en la cárcel familiar de Alcala-Meco, ingresaron los “pitilleros” de siempre: los que estaban en la lista negra del famoso comisario E...
Realmente amigos ponferradinos, de media pensión en "Casa Martínez", el denominado turísticamente "Paraíso del Marisco y la Cocaína", no carece de interés antropológico para los impresionados foráneos de secano, que nos visitáis a lo largo del tupido año maragato.
La entrañable Colombia de Juan Ramón Matta, Fabio Ochoa y "Quique el colombiano", lugarteniente del mítico héroe cambadés "Sito Miñanco", se pasea a gusto por las ensenadas, cayos e isletas del bucanero país Grovelandia, hoy próspera península gallega-colombiana, pero antaño isla ventosa del archipiélago griego y romano de las Kassitérides, costa que el laureado y muy honorable pirata inglés Sir Francis Drake, ocupó, repobló y rapiñó en sus numerosos lances piráticos...
Cumbia, vallenato, salsa, forró nordestino, llanera venezolana, lambada, habaneras..., "Winston de batea", "pichicata" -cocaína en argot boliviano-, "chivitos-killers" de Fat City, "pitilleros" del gramo a gramo, "bollería curativa del clorhidrato bien empapada en chicha..." El poderoso “cártel boliviano de Santa Cruz”, lleva años instalado cómodamente en Grovelandia. El gran "capo de capos" Roberto Suárez, tiene sucursal propia en la opulenta "Dolar Street". Capos de segunda como Jorge Naller, "Techo de Paja", “Pato Pizarro” y el escurridizo “Cotuche”, no se quedaron a la zaga y fondearon a gusto en la enmarañada cayería de Grovelandia.
Cártel de Medellín; cártel de Cali; cártel de Santa Cruz... Caleños, cucuteños, rolos, barranquilleros, caimanes del Orinoco, "pisadores" de hoja de coca, agentes infiltrados de la agencia americana DEA antinarcótico, soldados "leopardo" camuflados como vulgares turistas cumpliendo órdenes del coronel Fast Eddie, "chakas" -hormigas todoterreno en argot boliviano-, mariscadores furtivos del propio país, piratas ingleses de fortuna, membrillos, peristas y “pitilleros” soplones a sueldo de la pincha teléfonos "Udyco" coruñesa, merodean al anochecer por nuestra babilónica "Dolar Street", montados en sus impresionantes jacas mecánicas.
Grovelandia dispone de uno de los mejores circos automovilísticos de Europa. A la isla favorita de Sir Francis Drake, en los trufados pasillos de la insaciable Casa Blanca jeffersoniana, se la conoce en lenguaje cifrado secreto antinarcótico, por la nueva "Fat City" europea... El desacreditado "Big Dipper" Bush, después de fracasar también en Iberoamérica, con su imposible "Plan Colombia", afina uno nuevo denominado "Plan Grovelandia". El fornido coronel Fast Eddie ya prepara en Miami, instalar a sus soldados “leopardos”, helicópteros “Black Hawk” y un avión espía “Commander” en la pista aérea de A Lanzada, donde se ubicará su futura base militar, bien conectada con la que ya disponen en Boiro, para el espionaje de las telecomunicaciones interatlánticas entre Galicia y América.
Continuará en próximos días y capítulos, el peligroso y serpenteante reportaje-culebrón de Udonge, con permiso del ungido comisario E… y las “familias mequiñas” de toda la vida: Lame-Lame Holding, Capón and Cia, Fariña Booking, Cacavella Productions, A Conachada Crack, Escala and Escala Corporation…, en una isla de larga tradición pirática, dónde y desde siempre y, ante todo, impera “La Ley del Silencio”.
"Cada uno a lo suyo en el negocio de toda la vida y al Meco lo matamos todos".
Los curtidos "capos grovios", supervivientes de tan simpáticas redadas policiales, anunciadas en Grovelandia con meses de antelación, regentan dos décadas después, modélicas empresas con tecnología puntera en el sector de la acuicultura, turístico, restaurador, biomarítimo, conservero, mejillonero a escala mundial..., tecno-ambiental... Algunos de ellos, acusados antaño de tráfico de drogas, blanqueo de dinero negro, tabaco rubio de batea y armas, durante la fracasada, esperpéntica y connubial "Operación Nécora", disponen ahora de una muy poderosa escuadra de ultramodernos catamaranes y, hasta de una curiosa e inquietante flotilla de pequeños submarinos experimentales, que funcionan a batería durante una jornada completa de autonomía, toda una sofisticada novedad marítima entre los nietos del pirata Drake, mientras la sufrida tripulación del SVA, pilota lanchas escasamente operativas a tiempo real, para faenar entre la arriesgada cayería y las mejilloneras fondeadas estratégicamente en la ría de Arosa, embarcaciones a punto muerto, que les dificultan la localización de posibles fuerabordas contrabandistas.
Turismo alcaloide de secano y regadío durante los fines de semana; nécora blanca; nécora negra; buen "bollito en polvo" que jamás falta en cualquier esquina del dinámico y emprendedor país de Grovelandia: el gran mercado norteño de Europa; principal abastecedor de la España húmeda, decadente, corrupta, deflaccionista...
Modélicos empresarios vasco-franceses, navarros, asturianos, castellano-leoneses..., pululan por sus animadas callejas a la localización de una buena partida de "pichicata", a ser posible no demasiado adulterada químicamente, valiosa mercancía blanca que llevarse durante sus falsas vacaciones a Bilbao, Donostia, León, Oviedo, Pamplona, Burgos, a la propia Burdeos en territorio francés...
En Grovelandia, al igual que en Colombia, impera La Ley del Silencio. En Grovelandia, desde hace cientos de años, el dinero negro del contrabando, es mucho más "blanco" que marrón y, brota libremente a canilla abierta, a través de la cornucopia de la abundancia. Con el dinero de la "pichicata", en la bucanera Grovelandia de Francis Drake, se financian partidos políticos y campañas electorales por tierra mar y aire; se corrompen voluntades a golpe de talonario; se potencia la arraigada "cultura del transfuguismo"; se incrementa el fracaso escolar en las aulas hasta un límite intolerable en Europa; se destruye la costa con caóticas urbanizaciones ilegales a pie de playa; se compra el silencio de no pocos profesionales de la información... El cementerio de Grovelandia está bien sembrado con directores de banco que sabían demasiado, pero jamás largaron nada comprometedor para sus estancos clientes.
"Cada uno a lo suyo en el negocio de toda la vida y al Meco lo matamos todos".
Grovelandia es una tierra fértil, afortunada, próspera, casi feliz. En Mecolandia, el Estado invisible, más allá de pichar teléfonos ilegalmente, no se mezcla jamás en los trufados negocios de sus hábiles contrabandistas, que dominan "Dolar Street" y las cajas negras de las florescientes sucursales bancarias, que prosperan en "Goldsmith Street", como golosas setas invernales. El benévolo y complaciente Estado juancarlista, a diferencia de la democrática y republicana Francia, gasta dinero a raudales, en campañas ideológicas a favor de la pederastia y la pedofilia en bibliotecas públicas, gimnasios, escuelas de EGB, programas infantiles de televisión... En mis no pocos años, jamás recuerdo un tiroteo entre autoridades y contrabandistas mecos en plena faena. Muy curioso, por cierto.
"Cada uno a lo suyo en el negocio de toda la vida y al Meco lo matamos todos".
Las blindadas y opacas bandas piráticas mequiñas, son muy herméticas operativamente y, funcionan a nivel de pequeños clanes familiares, con escaso aparato logístico, muy difícil de detectar por los pincha teléfonos de la brigada antinarcótico Udyco.
El prestigioso mejillón "mequiño" -primera potencia mundial en el sector- aporta la concha a la sabrosona paella mediterránea; la "pichicata" boliviana, pone la sustancia y marca los precios de lonja.
Esporádicamente, "maderos" madrileños, disfrazados de peliculores sarasas almodóvares recién casados en un juzgado de guardia, husmean torpemente en los trufados figones de la abundancia. Un "madero" madrileño, huelebraguetas de la "bollería" colombiana, en la bucanera y taimada Grovelandia, siempre olerá a "madero" disfrazado de caimán televisivo. La confusión no es posible en "Dolar Street" y "Gold Street"; cada "cártel" a lo suyo y al Meco lo matamos todos, mientras el juancarlista Estado parkinsoniano, se engarza en pasear a los efebos apologistas de la pederastia, por las escuelas públicas de la incivilidad..., cuando en la republicana y revolucionaria Francia, ya afilan de nuevo los cuchillos de los matarifes parisinos para caparlos y castrarlos y, quizá hasta volver a pasarlos por la filantrópica guillotina jacobina de Robespierre, para frenar de cuajo la alarmante violación de niños pequeños franceses.
¿Qué pinta en la partida entre "cárteles antenistas" del coronel Fast Eddie, o coitadinho chumbinho do malungo Tourinho?
¿Qué pinta en el boliche del buen ron venezolano y el "bacalhau a galega", la hermosa cucuteña infiltrada en la pirática Grovelandia, del anciano patriarca otoñal el general Bea Gondar?
Cocaína boliviana por toneladas; rojo libanés; chocolate del morillo Mohamed VI; "Chivas" portuga de garrafa; falsario perfume "Chanel-5" da "Rainha da Cananca;" mulatas macumbadas no muladar do Corgo y, el Estado ecologista, de la catirita ministra " Mamasán Maconha" y su locuaz malandro Pepinho, a diario blanco perfecto de los sanguinarios doverman aznaritas, escandalosamente preocupados ambos, a nivel mediático, en este húmedo veranillo inglés, ya camino de la otoñada, por la connubial alianza erótica "Kundalini invertida", entre la babosa loirinha do país meco y, la manoseada parrochiña chumbadinha de Portonovo, engolfadas idílicamente a lo largo del “Año del Jabalí”, con la lésbica almeja fina...
Feliz tierra es para algunos, el último paraíso bucanero de Grovelandia..., mientras el Estado compadrito do "cuncheiro" Tourinho, busca "fabóns de ouro", para la última "binge angolenha" de su futre segundo de a bordo.
En mi natal Grovelandia, los diferentes "cárteles gallego-colombianos", siempre a lo suyo y al Meco lo matamos todos.
En el tráfico de drogas en Grovelandia y, Galicia en general, existen ciertas leyes no escritas, que por ejemplo la buena gente de la organización arousana "Érguete", jamás llegarán a entender claramente:
A.- La intencionada "opacidad de los estados" en un tema muy laberíntico. Jamás sabremos, si suben o bajan la escalera, como me sucede con mi primo “Martinho Da Vilavelha”.
B.- En el tráfico de drogas, a escala internacional, la demanda del mercado le marca la pauta siempre a los contrabandistas ofertantes. Es la ley capitalista de la oferta y la demanda.
C.- Una absoluta y alarmante falta de autocrítica personal, a favor de una renovadora civilidad meca, gallega, española, europea, mundial... Los "capos arousanos" Oubina, "Sito Minhanco" y "Susito el Loro", jamás obligaron a sus hijos a consumirlas. Fue por su parte, una elección libre y voluntaria, a secas. Más necesaria clarividencia política; más lucidez intelectual y menos falsa hipocresía mediática. Si el Estado español, no protege a la sociedad gallega en un tema tan grave, será entonces necesario protegerse contra el Estado juancarlista.
Quizá más adelante, en otro momento de vitriólico sarcasmo udongista, entre trago y trago de ron añejo venezolano, sin adulterar en su amañada rebotica alquimista, quizá en el boliche "Eldorado", capitaneado por mi camaleónico primo y compadre, alias " Martinho Da Vilavelha", hilvané un variopinto reportaje marítimo, sobre las exóticas singladuras secretas "non plus ultra", del fantasmagórico y errático buque de Hacienda "Petrel".
Sería, la crónica anunciada de los "tejeteje de la DEA americana en Galicia", explorar su base de espionaje aeronaval, instalada en el municipio de Boiro, a unas escasas veinte millas marinas de mi covacha meca... Narrar, el interminable culebrón de los pinchazos telefónicos ilegales en la ría de Arousa...; narrar las andanzas no tan secretas del coronel Fast Eddie por el arenal de A Lanzada..., si para entonces, al brigadeiro y republicano carachato Udonge, algunos de mis propios vecinos, de pirática sangre inglesa, no me hayan aplicado en "Dolar Street" o en el interior del mismo boliche "Eldorado", la sagrada "Ley del Silencio"
Sucede queridos malungos mecos, ponferradinos y paulistanos, que los viajes secretos del buque español antinarcótico "Petrel", son demasiado jugosos a nivel periodístico y, me vale la pena arriesgar, hasta mi mefistofélica perilla rojiza, por una mariscada informativa tan espectacular...
Atreverme a escribirlo, es caminar sobre un campo minado por los "leopardos" del no tan invisible del supercoronel americano Fast Eddie y, sus expertos espías residentes en Boiro, , con el tácito permiso administrativo, de la bochornosa monarquía bananera que mal gobierna en España: una gran base colonial libre de impuestos, para la democracia jeffersoniana de George W. Bush: The Big Dipper.
¿Por qué los buques españoles "Petrel y "Centinela" abordan ilegalmente navíos extranjeros en alta mar -un verdadero acto criminal de piratería internacional-, con información secreta procedente de "Lantana Radio" y su base de espionaje electrónico en Boiro y, no lo hacen con los barcos nodriza atiborrados de cocaína, fondeados a escasas veinte millas de la costa gallega?
¿Por qué, la torva agencia antinarcótico DEA, utiliza exclusivamente para el abordaje en alta mar, buques de la Armada española y de Hacienda? ¿Por qué no lo hacen nunca con navíos de pabellón nacional americano?
¿Por qué las lanchas desfondadas, del SVA aduanero, con base permanente en Vilagarcía de Arousa, no abordan nunca los barcos nodriza que abastecen a las potentes planeadoras cambadesas y mecas, si "Petrel" y "Centinela" lo hace ilegalmente en cualquier punto del mundo, con el beneplácito de la DEA?
Mi primo destilador, el taimado carcamán meco "Martinho Da Vilavelha", está muy preocupado por el cronista del "Petrel" y el "Centinela".
Últimamente por su boliche, hizo aparición una guapa y misteriosa cucuteña, a comprarle varias partidas de bacalhau salado portuga.
La cucuteña o caleña, está muy empeñada en enseñarme a bailar cumbia y vallenato colombiano; a darme lecciones gratis, en sus horas libres. Realmente, la ardiente pelirroja Ivana, es muy mañosa preparándome "bacalhoada". Soterradamente, me hace preguntas indirectas, sobre mi particular investigación acerca de las misteriosas singladuras del buque de Hacienda y la Armada. También está intentando que viaje con ella a San Antonio de Táchira, frontera venezolana con su natal Cúcuta, para que escriba un gran reportaje sobre sus hermanos y primos, de oficio "rescatadores de gringos"
A "Martinho Da Vilavellha", el asunto le huele muy mal. Ordenó pesquisas urgentes en Boiro, Vilagarcía y Cambados, a través del clan de “Los Cacharros”, para desvelar el verdadero nombre de la pelirroja rola.
Durante veinte años, residí en la calle Río Oitavén. El poblado gitano de A Caeira, el mayor supermercado gallego de la heroína, funcionaba tranquilamente a menos de cien metros de mi ventana. Durante largos veinte años, 1979-1999, me enfrenté prácticamente en solitario a los traficantes de droga para defender a mis cuatro hijos. El entonces Gobernador Civil de Pontevedra -experto bibliógrafo y sabueso rastreador en todo lo relacionado con Benito Soto, el último pirata gallego ahorcado en Gibraltar-, me amenazó con enviarme a la cárcel, por injurias y desacato a la autoridad provincial. Mi gravísimo delito: defender a mis cuatro hijos contra los traficantes de heroína, utilizando como única arma un bolígrafo y un folio en blanco.
Sé, positivamente, que mis corrosivos artículos sobre su brutal negligencia política, lo irritaban profundamente. Al observar atentamente, que el periódico "El Faro de Vigo", protegía mi retaguardia, cambió drásticamente de estrategia: me echó encima al párroco de Poio y a una asociación pro-gitanos de A Caeira... Me defendí de todos ellos, con dos artículos publicados en el "Diario de Pontevedra". Siempre desde la sombra, utilizando a terceros como testaferros, para poder atacarme indirectamente, el Gobernador Civil intentó llevarme al juzgado y encarcelarme en A Seca. No fue capaz. Escribí una fábula en dos capítulos. Hilvané, un muy hábil cuento chino, para no verme pillado por el arbitrario Poder bananero que reina en España...
El brutal exalcalde de Grovelandia, el trabucado Alfredo Bea Gondar y su archifamoso abogado Vioque, procesados ambos en repetidas ocasiones por tráfico de drogas y tabaco, a raíz de un reportaje mío publicado en "El Faro de Vigo" en el año 1989, también lo intentaron.
Presentaron varias demandas en un juzgado de Vigo, pero no les cuajó la operación: no es posible condenar a un autor de fábulas fantásticas... Sus nombres, no aparecían en el polémico eportaje de Udonge… Colérico e irritado por mi osadía, Bea Gondar, amenazó al “Faro de Vigo” con matarme si me pillaba en O Grove y, arrojarme como forraje a su piara de cerdos “pata negra”. Durante unos años, me moví con extrema cautela por Grovelandia... Ahora mismo, Alfredo Bea Gondar anda haciendo negocios por Bogotá, Cali, Cúcuta y Barranquilla, mientras su infatigable abogado Vioque, disfruta de vacaciones pagadas en la cárcel madrileña de Alcalá-Meco...
De cualquier manera, la cucuteña es una reina del figón preparándome "bacalhoada” y una gran artista bailando cumbia y vallenato... Una jugada perfecta, por parte del coronel Fast Eddie, ciertamente, aunque a lo mejor también podría trabaja para el vengativo y rencoroso general Alfredo Bea Gondar, dispuesto a saldar una vieja cuenta pendiente...
Durante una larga temporada en dique seco, no publicaré más artículos en Internet. Mis investigaciones sobre las singladuras secretas del "Petrel" y el “Centinela”, serán muy largas, peligrosas, imprevisibles... Tendré que bucear directamente en la cloaca del Estado... Bien podría no volver salir a flote...
Si así sucede, espero que la magnífica periodista brasileira Aline Vieira, me envíe un ramo de crisantelmos amarillos del décimo día, al boliche de mi primo, por atreverme a ser el cronista de una muerte anunciada…
En Bilbao, todo el mundo tiene un primo etarra o batasunero. En Grovelandia, contrabandista. El destilador de "Eldorado", ya me encargó un ataúd de pino barato portuga a mi medida. La última semana, visitó a su sastre particular, para ajustarse una camisa negra de riguroso luto familiar...
Aquí culmino y levanto acta, queridos malungos ponferradinos de media pensión en "Casa Martínez", en este grisáceo domingo otoñal del húmedo veranillo inglés, mi particular reportaje sobre el contrabando meco, en mi querida y entrañable Grovelandia.
Anocheció temprano y la cucuteña me está esperando para darme otra clase magistral de bailes colombianos... ¡Es tan hábil preparándome "bacalao a galega", que hasta le perdonaría ser una espía infiltrada en mi covacha, siguiendo órdenes secretas del coronel Fast Eddie y sus "leopardos antenistas de Boiro", aunque lo más probable para mi primo "Martinho Da Vilavelha", es que sea una “killer” barranquillera a sueldo del anciano general Alfredo Bea Gondar, prisionero en Colombia de su propia ambición desmesurada, melancólico en su laberíntico exilio antillano; una guapa sicaria asesina de Medellín, para cobrarse antes de morir en Cali o Barranquilla, el precio justo de su "boleteo" pendiente, con el carachato Freelancer.
¿Y si la rolita trabajara al servicio de mi encarnizado enemigo el exgobernador civil?, gran experto literario, en cualquier asunto relacionado con el fabuloso tesoro oculto en un húmedo caserón del Casco Viejo de Pontevedra, pocos meses antes de morir ahorcado por una soga inglesa.
Según la investigación abierta por mi primo en Cambados, Boiro y Vilanova, a través de los primos de su mujer veterana mariscadora furtiva, hay que estudiar todas las pistas y, no descartar ninguna.
Las mujeres hermosas y aventureras, estilo Ivana la cucuteña, son más peligrosas que las minas del coronel Fast Eddie; mas demoledoras que los soliloquios y monólogos rencorosos del anciano patriarca Bea Gondar en Bogotá; más imprevisibles, que la propia garrucha asesina de Benito Soto, en manos de mi antiguo enemigo el exgobernador civil de Pontevedra, por ridiculizarlo en varias ocasiones, ante la opinión pública de la ciudad de Teucro, con mis venenosas fábulas chinas…, por permitir y tolerar impunemente el tráfico de heroína a gran escala, durante veinte años en mi antigua calle Río Oitavén…
Otros artículos de Udonge relacionados con el tráfico de drogas en Grovelandia y Galicia:
-La Muralla China I.- Diario de Pontevedra 2-3-91
-La Muralla China II.- Diario de Pontevedra 8.4.91
-El alcalde Abracadabra.- El Faro de Vigo 30.4.89
-Alfredo Bea Gondar: el "general" en su laberinto... Diario de Pontevedra 18.6.91